Pobres de los dioses del 1%

Pobres de los dioses del 1%

Por ello, agobiado de penas y de tareas,

hermoso dentro de su miseria,

capaz de amar en medio de las plagas;

el hombre sólo puede hallar su grandeza,

su máxima medida en el Reino de Este mundo.

Alejo Carpentier: El reino de este mundo.

 Pobres de los dioses sin madre,

que al perderse de esos pechos

carecen del don de soplar la O por lo redondo.

Pobres dioses de bocas tristes,

de labios delgados,

sin el ejercicio de mamar la vida.

Pobres los famélicos u obesos

dioses del biberón y la papilla

quienes hoy dominan al mundo

desde la bolsa de valores,

lanzando sus verdes radiaciones

que carcomen los precios del maíz o del petróleo.

Pobres dioses alimentados con sucedáneos,

calentados en climas artificiales,

suplementos gélidos de la ternura

de brazos y de abrazos

y de un regazo de madre

que los arrulle y apapache.

Pobres esos dioses que compiten zdossapos

por salir en las portadas

de las revistas excluyentes,

vidrieras y pantallas para idolatrarlos.

No es como ellos creen, que pudieran ser ubicuos,

lo cierto es que no aparecen

en todo lugar y a sus antojos,

pues temen a un atentado o a pescarse un herpes.

Pobres dioses sin apellido de madre

que heredan un “junior” mezquino a sus hijos,

hasta bautizarlos en las listas de Forbes.

Sin madre y sin arraigo desean poseerlo todo,

pero a los pobres dioses les pende el alma de un hilo

si el 99 por ciento decide echarlos del mundo.

RL= Ricardo Landa, febrero de 2012. Imágenes: serpiente rinoceronte; dos sapos y combate de los occupy en portland.

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El rinoceronte y la luna

El rinoceronte y la luna

 

Al rinoceronte se le antoja

prender su cuerno en la luna,

perforar su oreja y colgarle un arete.

No es para que ella sea suya

como supone la costumbre,

sólo  quiere darle un ave que la acerque.

 

La lunera luce alegre

su pájaro tornasol,

sacudiendo la melena,

gesto que excita y desarruga

al  boquiabierto de bembos movedizos.

 

Aún con la piel más dura,

duelen los interminables días

que ella viaja fuera de su mirada,

lejos de su carrera,

hasta que, repentina,

aparece como uña de luz

que rasga la noche.

 

El volátil silba en el oído de la novia,

es un sol vivo que incendia y agiganta

al corazón del recio de patas anchas con tres pezuñas.

 

La que llega consuela al ojeroso,

viene, se acerca, le afila el estilete,

y decide tatuarse un río de leche,

con hierba en las orillas,

a donde su  amante sediento

venga, paste y despaciosamente abreve.

 

Ricardo Landa, 1996-2012. Dibujos tomados de la red.

Ballet de sombras húmedos deseos

Ballet de sombras
húmedos deseos
Se parecen a los cantos
populares
de sus abuelos
A las desesperadas emociones
de sus madres
que derrumbaban los sistemas
coreando a Violeta
Llevan las sonrisas rojas
como gorras antibalas
y las esperanzas verdecitas 
enfocadas contra los vacíos
cascos de los momios del carajo
Frescas consignas
en los pechos airosos
Fuegos del san vito  
contra los del San Telele
Carreras de ida y vuelta
por la misma calle mojada de sangres
tomada a piedra y gasolina
y entregada cuando ya se tiene la que sigue
más cercana a la victoria
Besos de lenguas para educar al que educa
Palos para palear al de los palos
Una educación sin lucro ni licra
Resorteras como separador en un libro
con hojas de Parra de Neruda de Rojas
de poetas del Mapuche
Víctor Jara está inscrito en mi liceo
Miguel Enríquez se sumó a mi brigada.
                                                                                         
RL=Ricardo Landa,  26 de agosto de 2011.  Imágenes: páginas del movimiento estudiantil chileno.
 

Raudos y rabiosos

Raudos y rabiosos

 
Éramos caballos indómitos,
tu pelaje rojo y terso
y de un azul amoratado el mío.
 
Con crines azabaches
como los pozos
donde van a hundirse
los desbocados.
 
Raudos y rabiosos cabalgábamos
los campos poblados de hoteles
y el viento del amanecernos
mugía sus ansias,
escalando nuestro miedo a extraviarnos.
 
En el desfiladero de las madrugadas
quebrábamos los huesos a la angustia
mordiéndonos las alas,
sin hablarnos… una y otro en lo suyo.
 
Una noche enloquecimos de dudas,
el río de palabras
nos llevó a dar coces y reparos,
nuestras sombras  –plomizas,  fatigadas-
fueron disolviéndose en el aire.
 
Ciegos, atacados de soledad,
andamos sin rienda ni rumbo,
perdidos sin nombre
ni lugar para hallarnos,
extenuados…
enfermos de hartazgo.
 
Ricardo Landa, 2012 nueva versión con base en la de 1986. Pinturas: Franz Marc, caballos rojo y azul.
 

Seremos flor, seremos puente

Seremos flor, seremos puente

A José Uriel

Y al final 
seremos flor,
seremos puente:
unión del cielo
con el agua subterránea,
unión del suelo
con el agua ambiente.
 
Seremos flores:
faros al este y al oeste,
recepcionistas y camareras
de un sol hirviente,
adoradoras
silenciosas de la luna,
y del rocío,
seremos fuente.
 
Seremos flor:
amantes
del ave y de la lluvia,
a las mariposas
daremos el jugo de sol
que fermenta en nuestro vientre,
y de la humanidad,
seremos flor de ofrenda
y ornamento,
seremos puente.
 
Ah, si al final
fuésemos flor
de repente.
 
Ricardo Landa, 14 de marzo de 2012. Imágenes: Museo de Thyssen y foto del Puente Viejo de Florencia, analines.

¿Y por qué tu voz?

¿Y por qué tu voz
no da la espesura de la selva,
de esos bosques que cubren tu cuerpo?
¿Por qué se te oye como agua helada
y no me arropas?
¿Qué contienes ahí?
¿Por qué esa brevedad, esa reserva?

La mía se entrecorta,
late por los dos
y antes de gritar su reclamo
dice ciao con un miedo indecible
a hallarme en la soledad
más enloquecida y rota.
Y te diré sinceramente:
me fascina tu imagen
con la voz extraviada en la inmensidad,
caminando por la acera
donde ya no estoy.

Ricardo Landa: viejo poema reciclado. 22 de diciembre de 2009. Fotos: Manuel Álvarez Bravo: Umbral;  Pasos, internet

(Áspero) Como un cuento

(Áspero) Como un cuento

A mi madre: del coma al paréntesis.

 

Había una vez un mundo en tu cabello encanecido,

oscuro en el sueño dulcificado de la muerte.

 

¡Nos haces falta!

Gritaba yo a tu pelambre de mujer, arrasada por las enfermeras.

(Pelos de punta que rasgan el pañal impuesto

para contener los flujos insensatos).

Y esperamos tus ojos, días y semanas… el mes entero.

Los taponaron con gasas y aceite,

bailando aún

tus niñas subvertidas,

al repique de las voces que te ansían.

(El vello de tus cejas huía espantado,

y caían tus mínimas pestañas

requemadas por otear hacia este infierno).

Ante tu cabellera hirsuta,

rapada por la ley de los doctores,

las visitas te confunden con un hombre

ahorcado y con la lengua de fuera.

(También áspera,

reseca, sin el agua de tus antojos,

ni siquiera con el vinagre que le dieron al crucificado).

En la hora en que te inflama

la represa de tus ríos,

cuando te treman los dolores,

cuando se te quiebra la piel

y en cada poro

boquean los peces del mar muerto,

(Así piensen que no sientes…)

este aprendiz de caballero

quisiera defenderte del olvido,

darte aire, agua y tierra y que resistas.

Aliso tu cabello, lavo tus canas,

enjuago tus pies y tus manos hinchadas

y juego a dibujarte estrellas

en las más delgadas piernas que te he visto jamás.

No sé si como yo en mi delirio,

sientes un poco de descanso.

(Un triste descanso, es cierto)

Si así te suavizara,

(Derramada como el agua en que te hundes)

quizás evadieras el filo de lo irreparable.

Aunque si de nada sirve el que te peine

para rehacerte un lugarcito en este valle,

(Colorín colorado, este cuento se ha acabado) 

entonces vuela linda anciana ojiverde,

ve a contar las gotas de rocío entre las flores.

RL = Ricardo Landa, 8 de marzo de 2012, versión basada en el original del 4 de marzo de 2007. Imagen: María Elvira Escallón: Estado de coma.