Ebrio de realidad, desea el miliciano

Ebrio de realidad, desea el miliciano*

 

En un vértigo de dolor pregunto. ¿Dónde estar

sino armado, defendiendo el movimiento

de las hojas, sus árboles y raíces?

Aun estoy aquí curándome un espanto,

a paso lento, acallando la herida,

de pie, vuelto un blanco indefendible.

Canta la tarde roja y la noche asoma,
truena el cielo emocionado y ebrio

de esta luz, y temo un disparo.

Mas son voces de mujeres y niños,

ladridos de perros y escandalar de aves,

lo que me viste para la fiesta en la que me hundo.

Como Rilke cantó: a la primera mujer que pase

la detengo y le digo: “¿eres la noche?”;

y, como en su canto, mi vergüenza se aliviará cuando sonría.

Que esta vez  no nos tajen el abrazo

cien cimitarras, porque cuánto diera

estar con ella en guardia, armados y dispuestos.

Ricardo Landa, 20 de mayo de 2012. Cuernavaca, Morelos. México. Pepito corneta, Maria Silvia miliciana y Elpidio Valdez guerrillero, personajes de la animación cubana: Elpidio Valdez.

*Cursivas, cita e imágenes de la relectura de Canción del amor y de la muerte del corneta Cristóbal Rilke de Rainer María Rilke.

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Inscripciones (en un papalote)

INSCRIPCIONES

Ciao me dicen pestañas

cejas, nariz y párpados

de la bella desnuda

que reposa la cabeza

en su hombro levantado.

Modigliani inscribe mi deseo,

en los contados rizos del pubis

a modo de verso libre:

“Más luz ni en el cielo”.

(No traduzco línea por línea, lo siento)

Alzo la vista: el ombligo con su sombra púrpura

es un arco tenso, una D que incendia

el seno izquierdo, lo tornasolea,

y le marca el tatuaje

de un trémulo Corazón de Jesús.

  (En un papalote) 

Descubre el sueño

abrillántale el rostro

ponle sombrero

intenta izarlo

que rasguñe las nubes

córtale el hilo

déjalo descender

revoloteando…

báñalo en tu rocío

Si en esas te cae encima

no debes lamentar

no envenena  no duele

es un pequeñísimo juramento de amor en vano.

Ricardo Landa,  2003 . Imágenes: Modigliani: desnudo femenino y Papalote mexicano, primer lugar 2012. 

Granitos de maíz

GRANITOS DE MAÍZ

(1)

viejos amigos del hombre 

silvestres como el teosintle

alimento primigenio de la piel

y de la lengua

cultivados luego como niños

diferentes y mezclados

(nal-tel y pre chapalote)

aparecen en las tumbas milenarias

restauradas

y en las tierras que arrasó el laboratorio

o que azuló la mezclilla

y se levantan una y otra vez del lecho de los pueblos

y cantan

(2)

sonríe la mazorca 

a la noche que se levanta

de la cama de la tierra

y le deja un beso de rocío

de despedida

(3)

negros de noche

amarillos de sol

azules de luna

morados de nubes

blancos de hielo 

grises de hongos

verdes de envidia

(4)

La luna parte los cerros

Muge la luna

y se desgarra

La tierra gime

y de las hojas brota

el elote

y chilla 

(5)

desgranada la vida

clasificada en sacos de yute

mira a los olotes

secarse

encimados

restos óseos

recuerdos opacos

de polvorientas escaleras

al cielo 

(6)

bendición de la tierra

masa del mundo

gotitas de cielo

dulces de leche

pechitos que amamantan

engorda de buches

dedos de niño

talegas de hombre

pubis y yemas de mujer

aplausos sobre el comal

orejas de tortilla

saliva de pozol

dientes de totopo

oro de temporal

alegría en los pueblos.

Ricardo Landa: 16 de octubre de 1999. Imágenes: granos de maíz selección en la Internet.

Con el corazón de bajo

Con el corazón de bajo

Por Heart of the bass

de John Patitucci

Las cuerdas más dulces

Dejan de cantar

Sisean apenas entre dientes

Ante el vaivén lento

Indolente

Del arco

El diapasón pide desde lo hondo

Unos dedos

Que jalen atrevidos

Cada una de las gruesas cuerdas de la tristeza

Y hagan el milagro de un arpegio

Con el llanto

Pero los sollozos disuenan

Venga entonces el piano y tienda

Las sábanas afligidas

Grises

Que cubran

Al doloroso yacente

El corazón herido

Se anima a rascarse los moretones

Se ajusta al ritmo del piano

Y laten al unísono

Un quiero – quiero

Y ¡ay ay, hay dolor, pero se vive!

Duele la inflamación del músculo

Cuando lo percuten

Le brotan ecos de aguas desbordadas

En avenidas de agua

Que alzan la carga y la derraman

Con tanto dolor se crea una orquesta

Que no destempla

Ni al intemperante corazón de bajo

Es un consuelo

Y por lo bajo se rasgan

Se agrietan los muros

Crack de la nostalgia

 

No es más una queja esto que reverbera

Es sólo el amor por las manos

¿Four Hands de Chick Corea?

Que no están pero que llegan

Al corazón de bajo

Como si estuvieran.

Ricardo Landa, 11 de junio de 2011, para mis hijos(as).

Imágenes: Partes de Ana Landa y Corazón de hojalata de Frida Landa.

Goya pinta a los hombres biles

Goya pinta a los hombres biles

 Habla de ellos burlando la ortografía

y en sus tintas, en sus oleos oscuros,

muestra las orejas de los biles

extendidas como los poderes

que sobrevuelan a los muertos en las guerras.

Les prolonga los hocicos, los abre enhiestos

en su mordiente quebranto de huesos

de inocentes y de lisiados.

Sus brazos son serpientes de avaricias,

sus colas largas asomadas

bajo las casullas bendecidas

con los salivazos de los curas.

Y las patas de bestia alzan a los biles,

pero en barro, pies y bases lodosas

que se derrumbarán como plastas,

si no, al tiempo, parece advertirnos el pintor.

José Lezama Lima ve en ese biles,

escrito como al descuido,

la delicada inocencia de Francisco de Goya

para acusar con decisión

a los impunes y a los hartos.

Aún la pureza del pintor es más brillante

en los hombres y mujeres sencillos

 que se espantan cuando hay miedo,

que se cansan en la fatiga,

que aman estimulándose jocosos,

 que bailan y beben alegres

y que pelean contra los biles

con sonrisas siempre,

y claro con garrotes y con espadas

y bayonetas y a puño limpio.

¿O acaso el que sonríe en los pobres

es un Goya candoroso, plasmándoles belleza?

Ricardo Landa, 17 de octubre de 2010. Museo del Prado. Cantabria y Entierro de la sardina: Francisco J. de Goya

El baile de Eleni

El baile de Eleni

A Grecia, la Eleni de Theo Angelopoulos

El acordeón resopla 

Esperándote, esperándote,

Con la voz de la tristeza,

Como sábanas en el tendedero

Danzan las almas de los prófugos;

Como las sillas y mesas apiladas

En el bar de las almas quebrantadas,

Esperándote, esperándote.

Bailas con los parroquianos,

Uno tras a otro ciñen tu cadera

Abrazándote, abrazándote.

Vestida de blanco bailas huyendo.

Valsas como las olas,

“Soy una desterrada en todas partes”,

Balsa abandonada al viento,

Esperándote, esperándote.

No es desleal nuestro amor,

La guerra interminable nos separa.

Que  nos libre la música:

 Amapola, amapola,

Roja flor de la fortuna

Y negruzca semilla que nos mata.

Baila Eleni, has que respire

En la otra orilla

El lánguido acordeón.

Ricardo Landa, 2 de mayo de 2012. Imágenes del filme Eleni de Theo Angelopoulos.



Juego de espejos

Juego de espejos

Espejo de cada una,
la mano opuesta
se quiere acoplada,
precisa que la cubran,
así sea su contraria e iracunda:
picante como daga,
como un mazo en la masa,
como un toro que empitona al que le topa
hasta quebrantarse los nudillos.
 
Sonora en el aplauso,
la imagen que recibe y la que da calidez
y ritmo, hacen de ese espejo
un imitador que calca
y presagia el destino,
adivina el movimiento
que cincela al hueco y comprime al aire.
 
Sea la mano izquierda el molde,
sea la derecha un cuchillo.
Jueguen a cambiar su tino,
a profetizar su suerte:
¿Piedra, papel o tijeras?
Piedra y tijeras que se anulan,
mellándose al golpe.
Papel y piedra que se atrapan
y se acarician.
Papel y tijeras, ¡cómo se sufren,
se dividen, se desbaratan!
 
Las dos juntas en la nuca
llevarían al descanso
o al calabozo.
Las dos cubriendo los ojos
propician el vaticinio
o el  tímido recato de la pena.
 
Manos, espejos del verso que lo revierten.
 
Entrelazadas y en paz en el regazo,
pueden enlazar a la memoria con el instante,
o al pensamiento con el íntimo latido
que aloja el vientre .

 

Ricardo Landa, 23 de abril de 2012. Imágenes de Miguel Ángel, Ercher y Leonardo da Vinci.