Entrecruces del deseo

Entrecruces del deseo

Entrecruzamientos 

Me distraje en el cine y mi mano
-ese cangrejo audaz
que vira de la ola a su morada-
se posó en tu sexo
hundiéndose apenas
como huella de gaviota.
Entonces, una luz inusitada
dibujó en la pantalla nuestros labios
entreabiertos, húmedos,
púrpuras almohadas, besándose.

Tenso arco del deseo 

Tensa el arco del recuerdo
con la flecha del deseo.
Has de verla pasar en la plaza
guiada por sus rebaños tintineantes,
con el cabello suelto
y la falda azul apegándose
a su vientre.
Sabes que responderá
al nombre de Isadora
como aquella ciudad imaginaria
que sueñan los jóvenes ganar un día
pero a la que llegan viejos, fatalmente.
Dirás su nombre
y el tropel que la adelanta,
se detendrá cimbrando la calle.
Estarás al otro lado de la acera
y una eternidad te llevará alcanzarla.
Mírala entonces,
tenla al menos en los ojos
y fléchala hasta siempre.
No hay jamás para el deseo.
Ricardo Landa, 1997-2012.

Imágenes Marc Chagall: Otro beso; Pasolini: Las mil y una noches y si hubiera beso final en Casa Blanca.


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