Al desacompasado ritmo del DF

Al desacompasado ritmo del DF

ambos analines
 
1
Valle rodeadoanalines favorita
de una cordillera de nubes,
en el centro el sol
y tú oculta en el obligo
de la luna.
 
2
La velocidad de un Metro
es la inversa
de su masa
a la séptima impotencia.
 
3
La velocidad del deseo
la sujeta,
como contra tendencia,
el vernos en este vagón
tan cerca y tan lejos
en la hora pico.velocidad en el metro
 
4
Andamos a destiempo.
Corro a alcanzar el último Metro
a tu casa; lo abordo,
pero se detiene, se repleta, se desborda
en cada estación del sueño.
 
En lo profundo del túnel no puedo avisarte.
 
Nos quedamos dormidos los usuarios.
Cuando un policía nos despierta
estamos en la terminal de la línea, entre llamas judas  analines
cuatro estaciones más allá de tu casa.
Vuelvo a correr ahora en busca de un taxi.
Hurgo mis bolsillos buscando monedas
y descubro que enviaste un mensaje
a la pantalla azul de mis tristezas:
 
Te esperé hasta que solas se apagaron las velas.
Donde estés y con quien te encuentres,
pásala mejor. Y no inventes más pretextos:
¡Hipócrita!

 el baño de la pasion analines

Ricardo Landa, 12 de agosto de 2013.

Fotos: Flickr analines =Ana Landa.

Sólo el cielo de mil formas

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No era la falda

Ni la blusa

Ni eran los jeans aquellos

Solo el cielo de mil formas

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Y si se nubla

Y si el viento sopla en mi mente

Y si llueve a torrentes

Y si no oyera lo que dices

No se borrará el cielo nunca

 

Va contigo en ti

 

Como un manto

En donde esté  me cubre

En donde duerma

Amanecerá puro 

Sonriente

E intangible

 

El azul del cielo que me diste al verte.

 cerca del vuelo analines

Ricardo Landa. 6 de septiembre de 2008.

Pintura: Magritte; dibujo: Matisse:y Foto: Ana Landa y foto final: Fontana.

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Las mujeres de Degas después del baño

Las mujeres de Degas después del baño

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Después del baño
llevan el olor del  jabón a la cama
y pintan con él su silueta.
Queda en la sábana, en la almohada,
en la humedad de la toalla,
en la mano conocedora
que sopesa los senos.
 
Preferido de todos los lugares
donde el jabón de baño vuelca el sahumerio
es el recinto floral,
el sexo lamido y frotado,
boca, piano y tambor de comuniones.
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Tras el baño de amores,
llega el placer del chocolate
y, en el sopor,
sobre la sábana crece
el ámbar de la gota
que pende de la entrepierna .
 
Ahí trocan el soplo espumoso
al bálsamo de perfume ungido
en el que las envuelve un baño nuevo,
de tan amable sacramento.
 

Ricardo Landa, 11 de agosto de 2013. 

PINTURAS Y MONOTIPO : EDGAR DEGAS

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Tatuada en la espalda

Tatuada en la espalda

Me inclino tan sencillamente, que el cielo puede reflejar

esta espalda tatuada de hábitos terrestres.

Juan Bañuelos: Salmo del agua que duerme como un ojo

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Llevo tatuada en la espalda la vida
en su cama de tablas,
en su camisa de manta,
con la punzada del petate,
con el oleaje abrupto de mi colchón de pobre.

Lleva inscrita la mano pequeña de mi madre
y el áspero cinto paterno.
Trae el callo del pupitre
y de las reglas de obediencia.
Disfruta el muelle de la butaca
en que todavía me hundo, ahíto de imágenes,
perdido en una matinée perenne.

Lleva las bocas amantes y sus dientes,
el arañazo de mil fiebres,
el desgrane del sexo boca arriba,
lijada por las sábanas
donde lloviznaban pezones
y caían rayos de los vientres
alzándome al cielo, cual serpiente invertebrada.
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Aún supura el agua bendita,
emponzoñada por las púas del remordimiento.
Le hincó un surco el tolete
y le irrita todavía el empujón del uniforme.

Se impregnó de arena y de espuma
en playas morenas y en las de pepitas de oro.
Cala el vendaje en las costillas blandas.
Le estallan en sangre treinta lunares,
avisos de la fuga de los pájaros,
si no canto, si no escribo, si me rindo.

Le quedan las huellas de las mochilas
que retaron mis riñones.
Queda el filo de los libros que creí leer soñando.
Guarda la inmersión suave de los senos,
y el abrazo de almohadas emplumadas,
mis leales compañeras en la bruma.

Y permanece el servir de cabalgadura
de frutos y deshijes
que ahí aprendieron a otear el horizonte.

Y la llovizna y el soplo frío y el sol,
ahí están marcados como el miedo
y el temblor de las angustias y tanto denuedo.
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Entre las heridas por la retirada
de ojos y corazones,
la tatuaron los fuetes de silencios,
ni siquiera el ninguneo duele de ese modo:
los silencios son ácidos
con los que oscurece a sus castigos el olvido.

Si los ángeles carecen de espalda
y apenas vemos lo excelso de sus alas,
yo en cambio cargo en la espalda una piedra
que ya vence mis rodillas.

Me arrojo a comenzar de nuevo,
la levanto en vertical,
abierta a abrigar la uña de cuanto venga,
siempre que sea para existir libre,
con el afán modesto de enamorar la vida.

charlot de espaldas

Ricardo Landa, en la víspera de 2010. Imágenes: Alberto Durero; Arañazo espalda, internet; Man Ray;  y Charlot de espaldas, Ch. Chaplin.