Yelmos azules

Yelmos azules

Por Haití y todos nosotros

Celada del emperador Carlos V

En el rincón donde se tira

lo que sobró de la cena,

ahí voy yo.

 

Y si es azul el color de su ropa

y la lengua azulea en sus bocas,

es azul el proyectil con que matan,

ahí estoy yo.

DOCU_GRUPO

 

Paz fementida de antojos,

sangre diluida en la sopa

y un rencor que les hunde en un pozo,

ahí fui yo.

 

Ataúdes para volar de retorno

y fosas para los vivos tan comunes.

Paz inhumana en la tierra contra tu voluntad.

 

APTOPIX Haiti Disease Outbreak

Amén de los mercenarios

y azules los cascos vacíos de pillos

que violan cielo, mar y tierra

y a muchachas, presas de combates.

 

Vendan la paz del imperio.

Compren quienes buscan descuentos.

No, habré de ser yo.

 

casco azul vs haiti1037972

Ricardo Landa

Sala Nezahualcóyotl, 9 de noviembre de 2008: Vana compuso para los cuerpos de paz una marcha sincopada entre nostálgica y alegre. En el clarinete, Paquito D’ Rivera no perdonó la burla y me la tradujo.

yelmo azul

Imágenes: 1. Celada del emperador Carlos V; 2, 3 y 4. fotos de AP: represión, enfermos de cólera en haitianos y detenciones  ejecutadas y llevadas por los cascos azules de la ONU;  5. Casco Azul; 6.  Melecio Galván: boceto de su pintura: militares.

boceto Melecio galvan

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Soy apenas… una mujer

Soy apenas… una mujer

 caetano y maría bethania

 

Soy apenas… una mujer

hacen decir a la más adelgazada cuerda

de la voz gruesa, gigante,

plena de cicatrices

de María Bethania.

 

Aunque me maleducaron a pensar en hombre

saco mi lengua enrojecida

para colgarme con ella

y gritar a quienes se sepan despreciadas

que las amo desde mi ombligo

a la mano con que me apoyo

en alguno de sus hombros,

o de la mano con que me prendo de otra mano tibia

que cierra los ojos al mito,

porque en nada son apenas una mujer.

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Quizás sean a – penas,

apenadas huellas de la Historia cínica.

Ya asaltan el escenario inopinadamente,

sólidas en su tamaño de montañas,

derrumban nubes a golpes de deseo

y su derrame nos limpia los ojos,

enseña a andar nuestra mirada

y dicen si consienten

que las toquemos con precisión en donde les gusta,

o no lo admiten, si no es su antojo.

 

Su pasión esplende

en la calidez de sus ojeadas

de mujeres del medio día.

Son y serán apenas

como sólo ellas lo hagan posible.

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Por eso, María Bethania,

solicito subas la escala

y ofrezcas tu Dice no

o ese Mírame en los ojos,

si quieres ver cómo aprendemos a oírte

saber cuántos hombres te amaron, más y mejor

que este yo o este nosotros.

 

Y que venga a besarte Gal Costa

y que Ornella Vanoni ponga

en su garganta su Stupidi, rasposo y subversivo

como para equilibrar la vida

en esta cuerda floja

que intentamos cruzar juntos los sexuados,

aunque casi siempre,

despiadada-mente,

el uno sobre la otra.

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Ricardo Landa, versión 7 de agosto de 2014.

Imágenes: Portada de disco de Caetano Velosso y María Bethania;  Fotograma de Pierrot el loco de Jean Luc Godard, actriz Anna Karina; Maria Bethania en concierto Carta de amor en Sao Paolo 2013; y diseño de portada de disco de María Bethania.

Menú de fin de año en el jardín de las delicias*

Menú de fin de año

en el jardín de las delicias*

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La vida también es un festejo,
un ágape de disfrutes
que ha ofrecido viandas en platos,
en vasijas de barro, y en jarras
como tetas de cristal de Praga
con los inusitados deleites
de ombligos escanciados,
la mullida sombra que se levanta
sobre las honduras sonrosadas,
el vaso con olores axiales,
el hervor de encrucijadas,
de pliegues y escondrijos.
La arenilla y la sal de senos
que besó la tierra.

Brebajes de saliva,
del agua de pabellones
de atentas orejitas.
Buches de café con su amargor
o besos de vino tinto
aunque hay -para quien lo prefiera-
rosa, blanco o muy seco.
O pruebe paladares quemados al Porto.
Qué decir de la sorpresa
y los asombros del elixir habanero
en graciosas barricas
de los bajo vientres.

Y entre los platillos principales
porciones de grupas frescas con muslos ardientes.
O los suculentos lenguados
y esos caballitos de mar
sobre los que las amazonas
galopan al jinete,
lo montan y relinchan
como los salmones, cuesta arriba.
Meta la cuchara en cazuelas de caderas,
pruebe los pinchos de pubis y las tapas de mejillas,
sabrán a maravillas.

Y de salsas o ensaladas sintamos el halago
de la mixtura de respiraciones serenas
con otras de jadeos, de gemidos y suspiros.
Nada en esa abundancia se extravía.
Ni las frutas, tantas como esas yemas de los dedos,
como los pezones y su arcoíris, los lóbulos,
los labios menores, mayores y medios,
los ojos y la delicada piel que forra las fosas nasales
y la de la serpentina del clítoris.
(Hay para el gusto opuesto los glandes al ajillo
o los tiestos seminales bordeados por flores de Jamaica
O los holanes de anos ciegos,fruncidos 
de mirarnos con antojo y a veces con miedo).

Quedan al postre rebanadas de pómulos,
gajos de la entrepierna, manjares de párpados,
trocitos de calcañal,
nieve de sus pensamientos
salpicados de emociones y cosquillas,
o de sus convicciones añejadas o en salmuera.

La vida puede ser un ágape interminable,
también puede ser un ferviente deseo.

Sírvase evitar que amargue y pudra a tanta delicia
la mentira, el desasosiego, la alabanza engañosa,
el orgasmo más fingido, la culpa
y la deslealtad a su sabor y su saber extremo.

Aunque sé que, en mi optimismo irredento,
la belleza de la vida
-aún ésta que describo compulsiva-
vencerá las escamas
del rencor y la grasa del recelo
y brotará como leche amatoria,
como tela de piel alegre, gozable,
desnuda y limpia de acechanzas.*

Jardín delicias 4

Ricardo Landa, 27 de diciembre de 2011. Imágenes: Hierónimus El Bosco: El Jardín de las delicias completo y detalles  de sus tres páneles.

*(El menú ofrece a paladares, gustos y sexualidades femeninas, homo, lésbico y la gama quer, una abundancia de libaciones, platos, pastelillos delicados y picantes al rape o con pelambres rociadas de esa utopía que se llama miel y leche. Aquí no la transcribo, sólo doy fe como comensal de filias ortodoxas como el copularte y sus anexos. No os detengáis por mí, elegid cual sea vuestro deseo y que satisfacciones singulares nos brinde el terminar un año de tanto daño y falta de gozo. Oíd a Rabelais -superando su sentido misógino y falócrata-: Haz lo que quieras. Buen provecho).

Bosch Jardim das delicias terrenas (pormenor) 8