Se queja el viento entero

Se queja el viento entero

Se queja el viento y el fuego de los hogares.

Es una ola estridente de frío

por los cadáveres que ambulan,

mal refrigerados, pestilentes,

en los tráileres de la muerte.

En ruta contraria, las gargantas arden

reclaman ante a las fosas comunes,

o frente a las oficinas oficiosas

de la falsedad y la injusticia.

Alzan numerosos torbellinos

quienes queman las mechas

y lanzan las molotov hirviendo

sobre las puertas de cuarteles,

encima de los muros que resguardan

los hornos donde incineran a desaparecidos.

Dejan de creer en la autoridad

para empezar a creer en sus cercanos.

Son  brigadas organizadas que buscan y vengan

a mujeres y jóvenes que soñaban con vivir al temple

de sus dignos cuerpos, pensantes y combatientes.

 

Es la queja entera del viento que nadie calla.

Ricardo Antonio Landa,octubre -noviembre de 2019.

Imágenes: 1. Estudio de tela para “El diluvio”, Anne Louise Girodet; 2. Momia Peruana; Foto movilización del pueblo mapuche, Chile; foto: defensa indígena popular en Ecuador;  Foto: defensa de la Wiphala contra el golpe fascista en Bolivia.

¿De dónde son los cantantes?

De dónde son los cantantes

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le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, 

y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

Gabriel  García Márquez: El Fidel Castro que yo conozco

Eh, Señor del pandero,
toca una canción para mí,
no tengo sueño
y no hay sitio a donde pueda ir.

Bob Dylan: Mr. Tambourine Man 

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Bob Dylan y Fidel no cantan bonito porque no quieren

tampoco morirán en el poder

de no ser que el poder sea su voz

ni bonita al modo usual de las voces de los aeropuertos

y los mall  ni mejor que otras

sólo claridosas  de esas que saben decir algo.

 

Fidel y Dylan son piedras que saben quemar sus naves y rodar

aunque se hayan establecido durante muchos años en el Hit Parade

y nadie los desbanca ni con MTV ni con los venenos de la CIA.

Y sin embargo se mueven al son que tocan allá en la loma

Dylan no se tuvo que morir de hambre

-menos Fidel- para ser amados por quienes

queremos que se acabe el hambre y la sed y la carencia de libertades

hasta acabar con las injusticias un día de estos

o una noche para salir a pelear

después de echarse una cerveza y reír con una anécdota

o un mojito para que los besos de yerba buena no se olviden

Pero no transijas si te invitan tres tragos más

o si te pagan mucho por quedarte a cantar en la misma silla

y te olvides de tus tareas

porque ya te pidieron la rola siguiente en aquel baldío

porque ya estalló el pueblo y nada lo detiene.

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Yo sólo soy Bob Dylan cuando tengo que ser Bob Dylan.

A mí, afortunadamente, la gente me llama Fidel.

 

Ser un soldado de las ideas o ser un cantante contra los otros soldados

no es lo mismo pero son piedras empujadas con  el mismo viento.

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Al Che le gustaban las canciones de Dylan y los discursos de Fidel

Esta no es una trampa de la retórica ni es un argumento de autoridad

para que digas Dylan wau  o Fidel re que te wau

sólo es un mito que invento para estos versos

pero me gusta  pensar que pudo ser así.

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Y si no,  es que nada está escrito para la eternidad

y la respuesta está en el viento, hasta la victoria… ¡siempre!

Ricardo Landa, poema 17 del 17 de febrero de 2008. Parte del libro Las Locuras no son simétricas.

Imágenes: fotos intercaladas de Bob Dylan, Fidel Castro y de Fidel con el Che.

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