Embriagada la mar

Embriagada la mar

Viejo océano, oh, gran soltero

Lautréamont

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Embriagada la mar

va sumando tumbos,

golpeándose la frente en los peñascos,

hundiendo sus rodillas en el lodo,

sin que se disipe su sonrisa oceánica.

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Va feliz en su vértigo,

desabotonándose la blusa

canta a gritos su entusiasmo

y salpica con su espuma

el sueño de las nubes tendidas en la arena.

 

Tanto licor se le arremolina en los riñones,

olvidada del recato se levanta la falda

y orina sobre un faro hasta apagarlo…

mujer bajo las olas

que se desorienten todos,

que se hundan en mis senos,

que se sumerjan en mi vientre,

que me los coma a todos y empanzone,

que me humedezcan toda. Carcajea.

 

Se le cierran a la mar sus ojos,

recarga la cabeza en un islote

y se va quedando dormida, susurrando,

babea y adopta una mueca tonta,

completamente inútil, poética.

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Ricardo Landa, 27 de marzo de 2009

Imágenes: Foto de 1, Ola turquesa transparente del Mar Rojo; 2, Ola gigante; 3. Mujer bajo las olas; 4. Caballos en las olas y restos; y  5. pintura El caminante sobre un mar de nubes de Caspar David Friedrich

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ABRA CADA ABRA

ABRA CADA ABRA

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Allá

en el horizonte

se alza cual cabecitas de cerillas encendidas que avanzan a saltos hacia la luz que las acera y arma

un ejército de sombras que agrupa caballerías y cañones

se expande con saltos de furia acomete la bahía

rompe las piernas al continente

levanta andamios y murallas

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 crea un cerco rumoroso que espanta con trompetas plateadas

y calma con gladiolas de tallo verde y corolas espumeantes

se abalanza y se viene encima

aplasta

la arena

y ante la sorpresa del golpe

asombra ver cómo se arrodilla

se desarma suavemente  se aproxima

besa los pies delicados de la amada

posa la lengua en sus tobillos

abandonados

en

v

antonio cano la voluptuosa036500

y sin dar la espalda

se recoge se lleva mansos sus caballos

domesticadas sus bestiales maquinas de muerte

que no asustan ni a las aves que se clavan en su seno

a pescar los corazones

del tesoro

que hinchan el vientre con medusas nostálgicas y tiburones hambrientos

la sal escuece sus mejillas y sonroja con más cerillas el horizonte salta su luz le devuelve el agitado anhelo de volver

con tanta fuerza de ocupación masiva

a besar humilde

tímido

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los tobillos y las pantorrillas de la amada

que le espera murmurando un deseo  c a b a l í s t i c o  inacabable…

abracadabra abra cada abra  a b r a   c a d a   a b r a  abra cada abracadabra

abra en cada abra el hueco que el mar al amar abre

y con espumeante fulgor

llena

y

lle

n

a.

Noctambulario.+Blog+de+poesi%CC%81a+arte.+Abril+2013..+Imagen+de+Lucien+Clergue

Ricardo Landa, 5 de junio de 2013. Fotos y pinturas: Horizonte mar; Olas-zburzone; Antonio Cano: La voluptuosa; Sorolla: Niña en la playa; y Lucien Clergue.

Raudos y rabiosos

Raudos y rabiosos

 
Éramos caballos indómitos,
tu pelaje rojo y terso
y de un azul amoratado el mío.
 
Con crines azabaches
como los pozos
donde van a hundirse
los desbocados.
 
Raudos y rabiosos cabalgábamos
los campos poblados de hoteles
y el viento del amanecernos
mugía sus ansias,
escalando nuestro miedo a extraviarnos.
 
En el desfiladero de las madrugadas
quebrábamos los huesos a la angustia
mordiéndonos las alas,
sin hablarnos… una y otro en lo suyo.
 
Una noche enloquecimos de dudas,
el río de palabras
nos llevó a dar coces y reparos,
nuestras sombras  –plomizas,  fatigadas-
fueron disolviéndose en el aire.
 
Ciegos, atacados de soledad,
andamos sin rienda ni rumbo,
perdidos sin nombre
ni lugar para hallarnos,
extenuados…
enfermos de hartazgo.
 
Ricardo Landa, 2012 nueva versión con base en la de 1986. Pinturas: Franz Marc, caballos rojo y azul.