Hablamos desde el estómago

Hablamos desde el estómago

 

Reynaldo Giudici La sopa de los pobres

 

No somos bipolares

Tampoco bilingües

Somos pobres

que hablamos con el gastro

con el vientre quemado por el hambre

 

Nuestra lengua bífida

sólo en veces es flama de amor entre los nuestros

Hoy es una hoguera perenne de furia

 RICARDO flores la rebeldía y la sumisión

Optamos por hablar con sello en la boca

para que un aparente lejano vocerío

abandere nuestro reclamo

y repita la consigna

sin el temor al toletazo tira dientes

Quebrantahuesos que burlamos

al colarnos entre las piernas

de la fuerza contra-pública

Nuestra voz les muerde los talones

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Hay ocasiones en que el parlante

aparece como un muñeco autómata

que acomete y satiriza a los verdugos

 

Cree la prensa que nuestra resistencia resuena

como un rugir de tripas

no entiende que es un ardid

la panza del pueblo está vacía

y es en la garganta

en la base misma del cerebro

donde vibra la rebelión hecha palabra

Audaz astuta

rebeldía que al modo del sinzonte

multiplica la copla libertaria

con el escandalar de sus ¡Basta!

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Aquel ciego mudo y sordo

que tentalea con su cetro por las calles

el que allana los hogares

se desgarra irritado de preguntas

¿Dónde? ¿Dónde están

los hablantes que suscitan caos y temblores?

 

Creen los de la inteligencia delincuente

que hablamos con el estómago…

Mas bien somos el estómago preñado

por la gran legión de los alzados.

La voz que les asusta el sueño

es un ave que viene del abajo y pica

con el pensamiento subversivo del adentro.

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Ricardo Landa, 28 de febrero de 2014. Imágenes: Reynaldo Giudici: La sopa de los pobres; imagen y consigna de Ricardo Flores Magón;  Ilustradores con Ayotzinapa: rostros de normalistas desaparecidos; Foto del asta bandera del Zócalo de México; Diego Rivera: detalle de mural,

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CLAROSCUROS I- Luz en la oscuridad

Luz en la oscuridad

(Claroscuros I)

adrián mendieta Espinas-EG

Diderot no captó en su enciclopedia
las maneras de lograr luz en la oscuridad.
Ponga usted por ejemplo un disco de Jan Garbarek, 
cierre los ojos
y verá lo mismo ritos lejanos y fiestas, 
o aquél canto de pájaros pimienta en África
y cumbres y ríos y desiertos
a su antojo (igual alumbraban los hongos 
de María Sabina en su ritual).
Si no son hechos quemados por el sol, 
¿Qué decir de las conmociones que nos sacuden
con esos largos o entrecortados del saxofón soprano? 
O la ola violenta que nos ciega 
hasta que abre el camino 
el saxo bajo de John Coltrane.
Esprit de Diderot(4)
Pero por respeto a Diderot argüirá que esto es teología.
¿Y si fuera? No lo es, no importa, ahora
llaman mística o gimnasia emocional 
a sandeces con ejemplos parecidos.
Aunque sólo es música alta o ritual profundo.
O si le gusta otro ejemplo tomé una PC 
y busque en la Wikipedia
las páginas de la guerra contemporánea.
Sabrá así de aviones fantasmas, fugaces y asesinos,
drones criminales fuera del quirófano
o de radares y censores en las noches 
del desierto de Arizona 
o en los de Irak o Afganistán.
Y, lo más soez, 
el espionaje de su vivienda cuando provocan
un apagón masivo en la ciudad 
-hasta en la Ciudad Luz se ha probado, 
solo que ahí las fogatas de los barrios segregados 
a veces frustran la jugada. 
¿Y sabe para qué utilizan la forzada oscuridad
el Pentágono gringo o el Mossad israelí? 
Para vernos hasta las muelas cariadas y las vasectomías 
aplicadas con tardanza o con miedos.
Y es que la luz interior no proviene solo de los pasones
con la droga más barata o la del más sofisticado diseño 
en los laboratorios del imperio. Viene de hace siglos 
y se sostiene a contracorriente:
cuando rociamos con chicha a la Pachamama…
Si ofrendamos maíces de colores ajenos a Monsanto.
O si, en ese abrir y cerrar de ojos que acompañan 
los besos pausados entre amantes, 
se emiten lucecitas y destellos de conciencia.
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Este debate no es con el materialismo de Diderot, 
sino con quienes creen en las ínfulas 
de ciencia tan profusa
y no aventuran a mirar las luciérnagas 
como lamparillas amables de los pantanos, 
para no hundirse en una de esas.
Le propongo que encienda un cerillo en un cuarto oscuro.
Deje pasar el minuto o lo que arda su flama.
Vea el lento retorno a la oscuridad. 
Ahí atrás de usted hay otra llama,
en la parte trasera e interna de su cerebro 
algo se enciende 
cuando le pregunto: ¿Ve usted el rostro sonriente 
y el brillo en los ojos de su amada que lo espera? 
¿Esos luceros con los que ella lo aguarda en silencio
mientras usted vagaba por el diario de Diderot?
¿Ve la tersura de sus pómulos, 
la de sus hombros tan desnudos 
y la de sus rodillas apenas separadas? 
Bueno ahí está otra prueba de que en lo negro, 
en el punto donde la luz se sobrecoge, 
su más oscuro deseo luce tan hermoso.

Mery Arias. Fotografía analógica, película 35 mm. 2012-2013. 30 x 40 cm...

Ricardo Landa, 15 de octubre de 2007. Primero de la serie Claroscuros. Imágenes: Adrián Mendieta: Espinas;  Grabado: Espíritu de Diderot; Adrián Mendieta: Hojas de luz;  Grobe, Mery Arias fotografíada: Carlos Jurado:  Naturaleza muerta 1990.

Naturaleza-muerta-1990-carlos-juradol

 

CUADERNO DE LA RETINA (selección)

CUADERNO DE LA RETINA

(Selección)

OCHO ARTISTAS LATINOAMERICANOS LOGRAN PRECIOS R…CORD EN SUBASTA DE NUEVA YORK

Contundencia de su luz
 
Cometas y mujeres
dejan que se las perciba
en la contundencia de su luz,
virando el horizonte.
 
Es leyenda el afirmar
que traigan en racimo
catástrofes y masacres,
epidemias del cólera o la tisis.
 
Traen, en su desplazamiento,
la inquietud de escapársenos al ojo,
luego de rasguñarnos el cerebro con su estela.
 
Con la meteorología al uso,
no conseguimos preverlas.
No fuera a suceder que les expropiemos
un trozo de su sombra
-o un cabello de su cauda-
para expandir con reliquias
la constelación de la nostalgia.
 Acngo 
Porque me pienso
 
He dejado de verme en el espejo
porque me pienso
y me toco la barba
para admitirme.
Los dolores apenas advienen
cuando transcribo
el roce de la punta del lápiz en las hojas.
Es como sus dedos -me digo-,
es su soplo detrás mío.
Levanto la cabeza y el espejo
no me contiene, aunque sí la sensación
que crea la mano
en busca de entibiarme la cara,
helada debajo de barba.
 
La palpo lánguidamente
porque así me pienso, pensándola.
  lluvia beteo
 
El embrujo del estrabismo
 
Levanto el índice en medio de los ojos
y te duplico entera:
Una me habla y anima voluntades.
Otra me mira y adivina mi deseo.
¿Con cuál he de ir al fin
cuando baje este dedo
que por bizquera te demedia?
 
¿ Y si lo bajo y no me hablas?
¿y si lo quito y dejas de mirarme?
 
¡Pesar del aprendiz de brujo!

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Ricardo Landa, 18 de julio de 2012. Pinturas y fotos: 1, Fernando Botero; 2,  Marlon Brando en El último tango en París; 3, Lluvia: Beteo; La tentación de San Antonio: Picasso.

Pulsaciones

jorge perez vega109  Pulsaciones

Primera
Se contrae, se distiende
El alma en este arrullo
De los pechos que amamantan
Con latidos lácteos
Estrellas que salpican
El cielo.
Dibujo-de-JPV-4-1
Segunda
Uno siente que se deshace
El nudo
Que se nos salen los adentros
Y de inmediato quiere atarlos:
Esfínteres amorosos
De inocentes soledades
Con los que uno aprende
El sentido del placer de estar con uno.

Tercera
Los labios pulsan
Y arden abultándose
Igual las yemas de los dedos
Que reconocen otros cuerpos
O que los adivinan en los pezones
Erguidos
Como sonámbulos de las tentaciones:
A la prójima palparla 
Con la más ferviente dicha.

DIBUJOJPV-13buenooo2Cuarta
El cerebro la sueña
El deseo está en vigilia
Hace latir el pene
Y lleva la mano
Al encuentro de uno
Los roces que nos turban
Los anhelos que nos oprimen
Y apresuran:
Va a la garganta del gallo
El salto de la fortuna.

Quinta
Puede ser en una playa
O en una cama casera
En un hotel con espejos
O en el rincón oportuno
Puede ser a piel entera
O a la  parte que se desnuda
Zonas que se relajan y entregan
Al pulsar de cada poro
Que se aproximan y frotan
Se agitan, se penetran
Para que tiemble el mundo
Y exhale, caracoles de amor,
El humo.
Francesca Woodman2
Sexta
Es la electricidad del cerebelo
Es otra vez la piel, sus pliegues,
La boca, el ano, el pene, la vagina.
Manarán pensamientos
Dislocados por millares
Antes y después del estallido:
Gozar es ser, saber y sentir con todos los sentidos,
Aunque mejor es sernos,
Amarnos y abolirnos
Contraídos y, por un segundo, extinguidos.

Ricardo Landa, 28 de noviembre de 2012. Imágenes: 1  2 y 3: Jorge Perezvega; 4: Francesca Woodman y Manuel Ahumada: Mi vida en el limbo.

La vida en el limbo

Mi corazón tembló

Mi corazón tembló

En la madrugada,
mientras te leía,
aquí tembló.

En la hoja nocturna de tu carta,
mientras leía la palabra miedos,
aquí tembló.

En el viejo cielo de mi cerebro,
mientras leía duda tras duda,
aquí tembló.

En el enigma del día,
mientras leía encantado cómo te quieres,
aquí tembló.

En la estrella mañanera,
mientras releía mi nombre perdido en tu balanza,
aquí tembló.

En la migrante luna ciega,
mientras leía el sueño de tu cuerpo entero,
aquí tembló.

Ricardo Landa, 19 de agosto de 2006. Pinturas: Rousseau: Soñando; René  Magritte: Le poete recompense.

Región distante y oscura

Región distante y oscura

Una molécula, un corpúsculo
o quizás un gen muy suyo
fue abordado por un extraño
objeto del deseo.

En esa región,
en esa minúscula comunidad,
se concentró la química y el misterioso
encadenamiento de la alquimia.

Afrontar el deseo
le coagularía la sangre
como memoria del momento.

Antes, en su cerebro
y en la tensión de su piel
-con dureza en la cúpula de sus senos-,
ella sintió cómo se erguía el ansia
en un rincón oscuro de su ADN.

Fue entonces, cuando
-en la veintemilésima
de su arcón genético-
oyó que en la sombra
latía otro corazón,
un eco de lo ausente y lo dolido,
un otro cerebelo preciso
con el control de sus reacciones.

No lo supo, lo intuyó
como el vórtice de la tormenta
en la punta de sus pechos,
en los suspiros librados del ahogo,
en el fluir lúbrico lloviéndole 
en la alianza de las piernas.

No era más la oscuridad un desierto,
otra noche sin luna ni estrellas,
una cámara vacía sin dramas
ni pianos ni cellos.
Había ahí un propósito definido:
llevarla y traerla del placer
a gozar el instante,
a acometer al fantasma
y a encajarlo en cada orificio
hasta adquirir la alegría de morirse
en el estruendoso relámpago del orgasmo.

Ricardo Landa, 19 de septiembre de 2012. Imágenes de genes en internet y pintura: Hilo Rojo.