Historia de M (de Pétalos de una rama negra y húmeda)

(Historia de M)*

adrián mendietaDesnudo-antiguo

La halló derrumbada
Una cadena de vértebras pálidas
contrastaba la negrura de su cabello

No le vio los ojos
escondidos mojando el muro
agrietando la levedad de sus pómulos
inundaba de llanto sus piernas desnudas

La besó en la nuca
ella tardó en volver el rostro
aún sacudido por decenas de sollozos

Sus ojos ardíanlucian freud muchacha desnuda
congestionados  tristes
aunque entre las nervaduras
crecía la exquisita flor de la lujuria

Ella le tendió los brazos
y se enredó a su cuerpo largamente
luego le asaltó con los labios la oreja
y le mordió el mentón

Tenme sin llorar esta noche y cuídame en tu mente

Sus caderas estrechas agotaron el baúl de placeres
que él llevaba aprendidos

No la volvió a ver ni supo dónde ella compartirá tanta sabiduría.

 
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Ricardo Landa, 1995.* De la serie Pétalos de una rama negra y húmeda.

Imágenes: foto: Adrian Mendieta: espalda de mujer y alcatraces; copia en blanco y negro de pintura de Lucian Freud: muchacha desnuda; foto en sepia de mujer en ella.

HILO

Hilo

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¿Es amor este hilo azul
que me prolonga, devana y tensa
tras tu huella,
las orillas de tu falda
y el oscuro brillo de tu mirada?
 
¿Son amor los algodones del cielo
que te dan sombra,
que te mojan y resguardan?
 
¿Es amor este soplo
que acompaña
mi saludo infantil
con un guiño,
los labios apretados,
las sonrisas?
 index sebastian preschoux
¿Hilo o espina?
¿Nubes o devaneos?
¿Soplo o acoso?
 
No lo sé,
sólo se expande,
me desnuda,
me incinera.

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Ricardo Landa, 4 febrero de 2004.

Imágenes: 1, 3 y 4: Kumi Yamashita: arte de hilos;

2: Sebastián Preschoux: instalación con hilos.

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Menú de fin de año en el jardín de las delicias*

Menú de fin de año

en el jardín de las delicias*

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La vida también es un festejo,
un ágape de disfrutes
que ha ofrecido viandas en platos,
en vasijas de barro, y en jarras
como tetas de cristal de Praga
con los inusitados deleites
de ombligos escanciados,
la mullida sombra que se levanta
sobre las honduras sonrosadas,
el vaso con olores axiales,
el hervor de encrucijadas,
de pliegues y escondrijos.
La arenilla y la sal de senos
que besó la tierra.

Brebajes de saliva,
del agua de pabellones
de atentas orejitas.
Buches de café con su amargor
o besos de vino tinto
aunque hay -para quien lo prefiera-
rosa, blanco o muy seco.
O pruebe paladares quemados al Porto.
Qué decir de la sorpresa
y los asombros del elixir habanero
en graciosas barricas
de los bajo vientres.

Y entre los platillos principales
porciones de grupas frescas con muslos ardientes.
O los suculentos lenguados
y esos caballitos de mar
sobre los que las amazonas
galopan al jinete,
lo montan y relinchan
como los salmones, cuesta arriba.
Meta la cuchara en cazuelas de caderas,
pruebe los pinchos de pubis y las tapas de mejillas,
sabrán a maravillas.

Y de salsas o ensaladas sintamos el halago
de la mixtura de respiraciones serenas
con otras de jadeos, de gemidos y suspiros.
Nada en esa abundancia se extravía.
Ni las frutas, tantas como esas yemas de los dedos,
como los pezones y su arcoíris, los lóbulos,
los labios menores, mayores y medios,
los ojos y la delicada piel que forra las fosas nasales
y la de la serpentina del clítoris.
(Hay para el gusto opuesto los glandes al ajillo
o los tiestos seminales bordeados por flores de Jamaica
O los holanes de anos ciegos,fruncidos 
de mirarnos con antojo y a veces con miedo).

Quedan al postre rebanadas de pómulos,
gajos de la entrepierna, manjares de párpados,
trocitos de calcañal,
nieve de sus pensamientos
salpicados de emociones y cosquillas,
o de sus convicciones añejadas o en salmuera.

La vida puede ser un ágape interminable,
también puede ser un ferviente deseo.

Sírvase evitar que amargue y pudra a tanta delicia
la mentira, el desasosiego, la alabanza engañosa,
el orgasmo más fingido, la culpa
y la deslealtad a su sabor y su saber extremo.

Aunque sé que, en mi optimismo irredento,
la belleza de la vida
-aún ésta que describo compulsiva-
vencerá las escamas
del rencor y la grasa del recelo
y brotará como leche amatoria,
como tela de piel alegre, gozable,
desnuda y limpia de acechanzas.*

Jardín delicias 4

Ricardo Landa, 27 de diciembre de 2011. Imágenes: Hierónimus El Bosco: El Jardín de las delicias completo y detalles  de sus tres páneles.

*(El menú ofrece a paladares, gustos y sexualidades femeninas, homo, lésbico y la gama quer, una abundancia de libaciones, platos, pastelillos delicados y picantes al rape o con pelambres rociadas de esa utopía que se llama miel y leche. Aquí no la transcribo, sólo doy fe como comensal de filias ortodoxas como el copularte y sus anexos. No os detengáis por mí, elegid cual sea vuestro deseo y que satisfacciones singulares nos brinde el terminar un año de tanto daño y falta de gozo. Oíd a Rabelais -superando su sentido misógino y falócrata-: Haz lo que quieras. Buen provecho).

Bosch Jardim das delicias terrenas (pormenor) 8

Esta sociedad es un desierto

Esta sociedad es un desierto

 

Esta sociedad no es una sociedad;

como dice Rosseau, es un desierto,

poblado por fuerzas salvajes.

Karl Marx: Acerca del suicidio.

dibujos de siglos en la arena diagonal-sand

La soledad
anda descalza en la arena,
dejando la huella de su cuerpo,
sedienta.

La soledad
delira
y busca un río
donde pierda su sede hopper habitacion de hotel
de vida.

La soledad,
siente estallar su cabeza,
cuando se le vuelve ajena.

Cuenta Carlos Marx
de una mujer desesperada
que antes de lanzarse al río
cuidó de anudar su falda.

(Así no la vería desnuda la fiera,
la fiera salvaje YoungMarxSMcolor
de la quiere en soledad).
 
Esta sociedad es un desierto
poblado por fuerzas salvajes.

 

Ricardo Landa, 6 de enero de 2013. Imágenes: siglos de arena el desierto; Habitación de hotel, E. Hopper; Carlos Marx joven; Tapies: Pintura.

Tapies x sobre periodico

y la pasión corre descalza

y la pasión corre descalza

hacia el calor de amar,
con cascabeles 
y colmillos
inspecciona los deseos
de hombres y mujeres
que se satisfacen
con una pauta llana y limpia:
amar para empezar,
ansiar para seguir,
arder al terminar
y re-anudar 
la viveza de amancebarse
sólo porque sí
porque así  
en el fuego lento la serpiente se descabeza
desnuda y descalza se desliza 
al oasis
así 
    así así así aaaasssssss iiiiiiiiííí...
Ricardo Landa, 2006-2012. 
Fotos: serpiente y senos; serpiente de dos cabezas;
y pubis arbóreo.

Nueve sílabas inocentes

Nueve sílabas inocentes

¿Cree en sí y en la verdad quien desespera?

Giusseppe Ungaretti: Fin,

en Sentimiento del Tiempo.

1 
¿Qué asombra más en ella,
su expansiva
sexualidad
o su ilimitado silencio?
2
Fundimos nuestros males
en una misma piedra:
toda historia
se levanta
sobre
contrariedades
y consentimientos.
3
¿Cuántas palabras
son vírgenes
indeseables
en el cielo?
4
Derraman en el hueco
de una mano 
el agua
la noche 
la vida
la duda
¿Cuándo terminan?
5
Lo que la niebla
cancela,
la memoria del oído
reinventa:
Ahí está la ciudad antes de la guerra.
Allá vivía mi madre.
La flor está de vuelta.
6
La biografía
más desnuda
lleva pájaros
a sus ramas.
7
Para qué nombrarte
si todo lo nombran
tus ojos.
8 
Las palabras no son todo:
tú, por ejemplo.
9 
Contó nueve sílabas al verso
el comisario
de la inteligencia retórica.
En efecto,
no pretendo ser inocente:
estas sílabas suman nueve.

Ricardo Landa, 28 de mayo de 2012. Dibujos de Henri Matisse.