Guiños

 

Guiños

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1

Guiña

como si confirmara que concuerda

con lo que dije,

luego levanta la mano

y cuando habla,

me replica.

2

Me ha visto guiñarle, Alexej-Georgewitsch-Von-Jawlensky-Head-of-An-Italian-Woman-witih-Black-Hair-from...-from-the-Front-S

aunque su labio inferior

señala en sentido contrario

a nosotros.

3

Ahora su ojo izquierdo

me dice:

ya se quién eres

he estado al acecho.

4

Le sacamos debajo

del auto volcado;

guiñó al verme a su lado:

“aquí vamos:

jodidos pero contentos”.

guiños0 (2)

Encamada en su pausa,

creí mirarle un guiño,

-espera, ahora vuelvo.

Creer fue traicionarme:

pasó serena del coma

al punto final, sin verme.

6

Por medio de siete telescopios formidables,

los astrónomos confían

que sus cálculos son exactos:

el universo decae poco a poco.

Mas no es pérdida de energía,

ni siesta del cosmos 1_iventionhubo_moonscpae_blid

en un verano galáctico caluroso;

tampoco es la desaparición de estrellas por millones.

Se trata sólo del guiño, la broma

del universo que parpadea

ante el flashazo

del agitado humano que le observa.

7

¡Qué mejor guiño

a nuestra vida en el pantano,

que el titilar

-desde el extremo de su abdomen-

cuando se aparean las luciérnagas!

apareamiento de luciernagas

Ricardo Landa, 12 de agosto de 2014.

Imágenes: gráfica. 20 años de Pulp fiction; Alexei Jawlensky: cabeza de italiana con pelo negro de frente; foto en internet: guiño; fotograma: cohete en ojo de la luna, invención del filme de Lumiere; foto: apareamiento de luciérnagas; Picasso: detalle del ojo de la mujer azul.

picasso detalle del ojo de la mujer azul

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(Áspero) Como un cuento

(Áspero) Como un cuento

A mi madre: del coma al paréntesis.

 

Había una vez un mundo en tu cabello encanecido,

oscuro en el sueño dulcificado de la muerte.

 

¡Nos haces falta!

Gritaba yo a tu pelambre de mujer, arrasada por las enfermeras.

(Pelos de punta que rasgan el pañal impuesto

para contener los flujos insensatos).

Y esperamos tus ojos, días y semanas… el mes entero.

Los taponaron con gasas y aceite,

bailando aún

tus niñas subvertidas,

al repique de las voces que te ansían.

(El vello de tus cejas huía espantado,

y caían tus mínimas pestañas

requemadas por otear hacia este infierno).

Ante tu cabellera hirsuta,

rapada por la ley de los doctores,

las visitas te confunden con un hombre

ahorcado y con la lengua de fuera.

(También áspera,

reseca, sin el agua de tus antojos,

ni siquiera con el vinagre que le dieron al crucificado).

En la hora en que te inflama

la represa de tus ríos,

cuando te treman los dolores,

cuando se te quiebra la piel

y en cada poro

boquean los peces del mar muerto,

(Así piensen que no sientes…)

este aprendiz de caballero

quisiera defenderte del olvido,

darte aire, agua y tierra y que resistas.

Aliso tu cabello, lavo tus canas,

enjuago tus pies y tus manos hinchadas

y juego a dibujarte estrellas

en las más delgadas piernas que te he visto jamás.

No sé si como yo en mi delirio,

sientes un poco de descanso.

(Un triste descanso, es cierto)

Si así te suavizara,

(Derramada como el agua en que te hundes)

quizás evadieras el filo de lo irreparable.

Aunque si de nada sirve el que te peine

para rehacerte un lugarcito en este valle,

(Colorín colorado, este cuento se ha acabado) 

entonces vuela linda anciana ojiverde,

ve a contar las gotas de rocío entre las flores.

RL = Ricardo Landa, 8 de marzo de 2012, versión basada en el original del 4 de marzo de 2007. Imagen: María Elvira Escallón: Estado de coma.