PRECAUCIONES PARA METERME ENTRE TU PELO

PRECAUCIONES PARA METERME

ENTRE TU PELO

Para Yoko y Abel

 

Si el lenguaje

este modo austero

de convocarte (…)

Fuera

el modo

(…)

De meterme en tu pelo.

Cristina Peri Rossi: Invocación

Conti pelo

1

Llevo un mapa de las veredas que te hizo el viento

2

Tomé agua suficiente para humedecer con mi lengua

los claros que el sol quema

3

Aprendí a llevar la cuenta

de los hilos y las silabas

de tu copiosa cabellera

4 Boubat hablar en sus cabellos

Obtuve un entrenamiento

en ese deporte de alto riesgo

que es deslizarse

con los ojos cerrados

por el torrente de tus remolinos

5

Llevo luciérnagas,

cardillos y fósforos,

para que venza mi arrojo

la densa neblina de tus misterios.

6

Caminaré muy despacio

por si una fiera,

por si un fantasma,

por si un recuerdo,

me detuvieran

7Yampolski manos y cabellos

Señalaré

con mi dedo fosforescente

cada ruta,

cada sendero

por donde se trafiquen

otros destinos, otros sueños falsos,

cubiertos de velos y de recatos

8

Me sometí a un adelgazamiento

en esa parte de mí

que engola la voz,

cuando más bien se trata de que emita

un suspiro, excitado

pero ligero,

en el instante preciso en que te encuentre

Yapolsky el pelo de la madre

9

Y mi plan,

entre tanta cautela y pericias,

está dispuesto

a colocar la audacia

en la vanguardia de mis virtudes:

treparé primero

las

lianas

sueltas

de tus árboles más altos,

ubicaré tus manglares

y daré un rodeo a tus marismas

trenzándoles trencitas a tus denuedos,

tocaré la piel

de puntas como un flamenco

y salto a saltito,

pues sé cuánto minas tus territorios,

y tras un juego de cosquillas inocentes,

me hundiré suavecito

hasta las raíces de tu pelo,

para injertarme

y ser en él,

uno más,

pero entero.

Cano bosques capilares

Ricardo Landa, 19 al 26 de octubre de 2008.

Imágenes: Conti, Boubat, Yanpolsky, Cano y Flor Garduño.

 

flor garduño pelo y flor

 

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La soledad

La soledad

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(La Soledad. Recuerdo de Vigen, Limusín. JBC Corot)

Aquí la mujer, en el ensueño,

desde un sesgo en apariencia sombrío,

mira al centro, la líquida luz

-blanca luz de ausencia-

enciende lo que en la soledad es sombra,

sombra de un fuego desde donde para su lira piensa:

¿Toda presencia es centro, luz, yo y lo demás fantasmas, tinieblas?

detalle de la soledD COROTCTB.1999.27.Z1

Ricardo Landa, sept. 2015, (a Corot en Museo Thissen-Bornemisza, Madrid 2010)

Imagenes: JCb Corot  y fotografías tomadas de la red

soledad2

soledad-mujer

CLAROSCUROS I- Luz en la oscuridad

Luz en la oscuridad

(Claroscuros I)

adrián mendieta Espinas-EG

Diderot no captó en su enciclopedia
las maneras de lograr luz en la oscuridad.
Ponga usted por ejemplo un disco de Jan Garbarek, 
cierre los ojos
y verá lo mismo ritos lejanos y fiestas, 
o aquél canto de pájaros pimienta en África
y cumbres y ríos y desiertos
a su antojo (igual alumbraban los hongos 
de María Sabina en su ritual).
Si no son hechos quemados por el sol, 
¿Qué decir de las conmociones que nos sacuden
con esos largos o entrecortados del saxofón soprano? 
O la ola violenta que nos ciega 
hasta que abre el camino 
el saxo bajo de John Coltrane.
Esprit de Diderot(4)
Pero por respeto a Diderot argüirá que esto es teología.
¿Y si fuera? No lo es, no importa, ahora
llaman mística o gimnasia emocional 
a sandeces con ejemplos parecidos.
Aunque sólo es música alta o ritual profundo.
O si le gusta otro ejemplo tomé una PC 
y busque en la Wikipedia
las páginas de la guerra contemporánea.
Sabrá así de aviones fantasmas, fugaces y asesinos,
drones criminales fuera del quirófano
o de radares y censores en las noches 
del desierto de Arizona 
o en los de Irak o Afganistán.
Y, lo más soez, 
el espionaje de su vivienda cuando provocan
un apagón masivo en la ciudad 
-hasta en la Ciudad Luz se ha probado, 
solo que ahí las fogatas de los barrios segregados 
a veces frustran la jugada. 
¿Y sabe para qué utilizan la forzada oscuridad
el Pentágono gringo o el Mossad israelí? 
Para vernos hasta las muelas cariadas y las vasectomías 
aplicadas con tardanza o con miedos.
Y es que la luz interior no proviene solo de los pasones
con la droga más barata o la del más sofisticado diseño 
en los laboratorios del imperio. Viene de hace siglos 
y se sostiene a contracorriente:
cuando rociamos con chicha a la Pachamama…
Si ofrendamos maíces de colores ajenos a Monsanto.
O si, en ese abrir y cerrar de ojos que acompañan 
los besos pausados entre amantes, 
se emiten lucecitas y destellos de conciencia.
adrian01
Este debate no es con el materialismo de Diderot, 
sino con quienes creen en las ínfulas 
de ciencia tan profusa
y no aventuran a mirar las luciérnagas 
como lamparillas amables de los pantanos, 
para no hundirse en una de esas.
Le propongo que encienda un cerillo en un cuarto oscuro.
Deje pasar el minuto o lo que arda su flama.
Vea el lento retorno a la oscuridad. 
Ahí atrás de usted hay otra llama,
en la parte trasera e interna de su cerebro 
algo se enciende 
cuando le pregunto: ¿Ve usted el rostro sonriente 
y el brillo en los ojos de su amada que lo espera? 
¿Esos luceros con los que ella lo aguarda en silencio
mientras usted vagaba por el diario de Diderot?
¿Ve la tersura de sus pómulos, 
la de sus hombros tan desnudos 
y la de sus rodillas apenas separadas? 
Bueno ahí está otra prueba de que en lo negro, 
en el punto donde la luz se sobrecoge, 
su más oscuro deseo luce tan hermoso.

Mery Arias. Fotografía analógica, película 35 mm. 2012-2013. 30 x 40 cm...

Ricardo Landa, 15 de octubre de 2007. Primero de la serie Claroscuros. Imágenes: Adrián Mendieta: Espinas;  Grabado: Espíritu de Diderot; Adrián Mendieta: Hojas de luz;  Grobe, Mery Arias fotografíada: Carlos Jurado:  Naturaleza muerta 1990.

Naturaleza-muerta-1990-carlos-juradol

 

Región distante y oscura

Región distante y oscura

Una molécula, un corpúsculo
o quizás un gen muy suyo
fue abordado por un extraño
objeto del deseo.

En esa región,
en esa minúscula comunidad,
se concentró la química y el misterioso
encadenamiento de la alquimia.

Afrontar el deseo
le coagularía la sangre
como memoria del momento.

Antes, en su cerebro
y en la tensión de su piel
-con dureza en la cúpula de sus senos-,
ella sintió cómo se erguía el ansia
en un rincón oscuro de su ADN.

Fue entonces, cuando
-en la veintemilésima
de su arcón genético-
oyó que en la sombra
latía otro corazón,
un eco de lo ausente y lo dolido,
un otro cerebelo preciso
con el control de sus reacciones.

No lo supo, lo intuyó
como el vórtice de la tormenta
en la punta de sus pechos,
en los suspiros librados del ahogo,
en el fluir lúbrico lloviéndole 
en la alianza de las piernas.

No era más la oscuridad un desierto,
otra noche sin luna ni estrellas,
una cámara vacía sin dramas
ni pianos ni cellos.
Había ahí un propósito definido:
llevarla y traerla del placer
a gozar el instante,
a acometer al fantasma
y a encajarlo en cada orificio
hasta adquirir la alegría de morirse
en el estruendoso relámpago del orgasmo.

Ricardo Landa, 19 de septiembre de 2012. Imágenes de genes en internet y pintura: Hilo Rojo.