Pulsaciones

jorge perez vega109  Pulsaciones

Primera
Se contrae, se distiende
El alma en este arrullo
De los pechos que amamantan
Con latidos lácteos
Estrellas que salpican
El cielo.
Dibujo-de-JPV-4-1
Segunda
Uno siente que se deshace
El nudo
Que se nos salen los adentros
Y de inmediato quiere atarlos:
Esfínteres amorosos
De inocentes soledades
Con los que uno aprende
El sentido del placer de estar con uno.

Tercera
Los labios pulsan
Y arden abultándose
Igual las yemas de los dedos
Que reconocen otros cuerpos
O que los adivinan en los pezones
Erguidos
Como sonámbulos de las tentaciones:
A la prójima palparla 
Con la más ferviente dicha.

DIBUJOJPV-13buenooo2Cuarta
El cerebro la sueña
El deseo está en vigilia
Hace latir el pene
Y lleva la mano
Al encuentro de uno
Los roces que nos turban
Los anhelos que nos oprimen
Y apresuran:
Va a la garganta del gallo
El salto de la fortuna.

Quinta
Puede ser en una playa
O en una cama casera
En un hotel con espejos
O en el rincón oportuno
Puede ser a piel entera
O a la  parte que se desnuda
Zonas que se relajan y entregan
Al pulsar de cada poro
Que se aproximan y frotan
Se agitan, se penetran
Para que tiemble el mundo
Y exhale, caracoles de amor,
El humo.
Francesca Woodman2
Sexta
Es la electricidad del cerebelo
Es otra vez la piel, sus pliegues,
La boca, el ano, el pene, la vagina.
Manarán pensamientos
Dislocados por millares
Antes y después del estallido:
Gozar es ser, saber y sentir con todos los sentidos,
Aunque mejor es sernos,
Amarnos y abolirnos
Contraídos y, por un segundo, extinguidos.

Ricardo Landa, 28 de noviembre de 2012. Imágenes: 1  2 y 3: Jorge Perezvega; 4: Francesca Woodman y Manuel Ahumada: Mi vida en el limbo.

La vida en el limbo

Anuncios

Poemas en los márgenes

Poemas en los márgenes

1

Al final del día,

dos porciones de sal

por un solo y mísero salario.

Con una toalla húmeda

la mujer de sal,

se limpia la piel

y hace visibles sus cicatrices.

2

Esta mañana mi espejo

despertó con arrugas,

sendas sombras en los ojos

y grietas antes leves que hoy se abisman.

Le pedí que sacara la lengua,

y era blanca e inmunda.

Pronto expresé mi diagnóstico:

la soledad enferma.

3

En tan larga noche,

la única oscuridad que no espanta

es la del tatuaje

que me dejó tu sombra.

4

En la hora del vampiro,

la extensa palidez de tu cuello

enrojece

con dos luceros.

5

Sin que recurras al sol,

acechante,

un escalofrío

pinta de dorada vellosidad

tu carne.

6

Pálida aurora, asaltas el lecho

en búsqueda de otro cuerpo:

la sábana y la almohada

se estremecen.

Ricardo Landa, 2007- 2012- Fotos: Francesca Woodman; Thomas Karsten (Noctambulario);