Duelos

Duelos

Goya Duelo a Garrotazos1

De dos espadachines

dos pistoleros

dos sicariosjose ribera duelo demujeresESD00710

dos amantes en la pelea final

dos boxeadores con las narices sangrando

por el honor

o por la paga deshonrosa

o porque uno estorba al destino del otro

las espadas y un corazón en trozos

un corazón bifurcado pendiente de cada punta

horadado por los disparos de una sobre otro

sangrante.

 

duelo de lenguas

Duelos después por el

corazón herido o el arrojado

a algún sitio vacío

hasta que lo llenen las moscas zumbantestoledo duelo escultura

sobre el órgano con el tambor muerto

moscas del mal recuerdo

o bueno quizás para las moscas

que se empalagan

con esa sanguaza de diabético y melifluo

poeta

que ya se fue

que ya no está

que perdió Francisco toledo duelopor las muertesIMG_6779

y lo desapareció

el duelo.

 

 

 

Ricardo Landa, 2011.

Imágenes: Goya, duelo a garrotazos; José Ribera, duelo entre mujeres; Internet, duelo de lenguas; Francisco Toledo: duelos de muertes, escultura 1 y escultura 2; Van Gogh: Hombre afligido.hombre-afligido-de-van-gogh

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Nombrar a los muertos

Nombrar a los muertos

calaveritas-de-azucar

 
Deshace tu lengua el cráneo de dulce y alegría
con el abrillantado nombre en la frente
e imagino ser aquél hombre
masticado por un monstruo
que pintara Goya
como un horror de guerra.
FranciscoDeGoya
La bestia, al contrario tuyo,
no sonreía con dientes amorosos.
 
La estela de la O del mote
que me enuncia,
unta en la juntura de tus labios
granos de amaranto y gracia.
 
Lames en tus dedos mi dulzura
e, inusitadamente,
invocas el alias que pasaste a buena muerte:
 
¿Cuándo nombrarán con respeto a sus víctimas,los verdugos?
 
 

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Ricardo Landa, 5  de agosto de 2012.

Imágenes: Calaveritas de azúcar; Francisco de Goya, pintura; Frida Landa, foto retablo de calacas.

Goya pinta a los hombres biles

Goya pinta a los hombres biles

 Habla de ellos burlando la ortografía

y en sus tintas, en sus oleos oscuros,

muestra las orejas de los biles

extendidas como los poderes

que sobrevuelan a los muertos en las guerras.

Les prolonga los hocicos, los abre enhiestos

en su mordiente quebranto de huesos

de inocentes y de lisiados.

Sus brazos son serpientes de avaricias,

sus colas largas asomadas

bajo las casullas bendecidas

con los salivazos de los curas.

Y las patas de bestia alzan a los biles,

pero en barro, pies y bases lodosas

que se derrumbarán como plastas,

si no, al tiempo, parece advertirnos el pintor.

José Lezama Lima ve en ese biles,

escrito como al descuido,

la delicada inocencia de Francisco de Goya

para acusar con decisión

a los impunes y a los hartos.

Aún la pureza del pintor es más brillante

en los hombres y mujeres sencillos

 que se espantan cuando hay miedo,

que se cansan en la fatiga,

que aman estimulándose jocosos,

 que bailan y beben alegres

y que pelean contra los biles

con sonrisas siempre,

y claro con garrotes y con espadas

y bayonetas y a puño limpio.

¿O acaso el que sonríe en los pobres

es un Goya candoroso, plasmándoles belleza?

Ricardo Landa, 17 de octubre de 2010. Museo del Prado. Cantabria y Entierro de la sardina: Francisco J. de Goya