Ombligos

OMBLIGOS

ODALISQUE IN PANTS

1
En el centro del cráter
se levanta otro volcán de fuego:
es el botón cortado de tu ombligo.

2 araki pez y embarazada
Del ombligo sobresale
un grifo de agua dulce
que tu cántaro vierte
cuando el suave pié izquierdo de tu huésped
tamborilea tu abdomen.

3
Robert Maplethorpe alumbra tu ombligo,
disuelve apenas la luz de tu pezón izquierdo,
asombra con la sinuosidad de tus caderas
y el abismo cálido de tu vientre.
El foco del fotógrafo mapea los puertos del gozo
y nutre mi borroneada carta de navegación.

Poema+de+Rosario+Castellanos_+Imagen+de+Flor+Gardu%C3%B1o_+Noctambulario+blogspot_+Mayo+2009

4
Para tus labios
todas las lluvias todos los torrentes
para tus senos
minuciosas misiones a la cúspide
para tus ingles
el obsequio fresco del viento sur
para tus hendiduras
los coyotes del desierto olisqueando
para tu ombligo
una primera gota derramada
pero para tus hombros
la infinita mirada al horizonte.

ombligo detalle Birth_of_Venus-Botticelli

5
Ese dedal que llevas
como blanco y centro de tu costura,
envolvía su índice y su uña
mientras contaba en tu abdomen
las sílabas de su abrazo
y pegaba tu espalda en su pecho,
internándose cuanto más podía
en busca de un ritmo
tembloroso y suave
para sus versos.

Ricardo Landa, 2000. Imágenes: Henri Matisse: Odalisca; Araki: Pez y embarazada; Flor garduño: mujeres en un cielo de flores; Boticelli: detalle ombligo de El nacimiento de Venus; Quino: Ombligo de Mafalda.

ombligo mafalda images

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Por cada una de tus hendiduras

Por cada una de tus hendiduras

Yo te amo me lo han dicho

Georges Shehadé

 Por cada una de tus hendiduras,
como una gota de aceite
se desliza mi amor extraviado.
 
Te amé en la ceniza del día
y aún huele
a vaho y a rocío
la flor de tu oreja despertando.
 
En tus llagas vitales,
mi lengua unge
la fina alfombra de hierba
en la que pastan las ovejas.
 
En la locura del abrazo
hablan por ti
los bordes de la risa,
del combate y el desmayo.
 
Cree en los temblores de tus pechos,
en las arañadas rosas de tus dedos
que se hunden en la sábana,
en el soplo de tu cabellos en mi vientre
y en cómo se prolonga
ese hilo dulce que te escurre a los tobillos:
todo me dice que te quiero.
 
Pequeña maravilla:
la huella húmeda
del último beso
en la  desierta arena de mi cuerpo.
 
Desde las mañanas
acumulo versos y sueños
como peón de mis tristezas,
para que te devuelva
al final del día
montañas de delirios en mi cama.
 
Ah,  si le creyeras a tus poros y me asaltaras, luna alegre.
 
Ricardo Landa, 4 de febrero de 2008. Imágenes: Picasso y Black and Withe en internet.
(4 de la serie Las locuras no son simétricas)