Mi única palabra

Mi única palabra

Eres mi única palabra

No sé tu nombre

Juan Gelman

manray2

Vamos a nombrarte

dijo dios a una de sus criaturas últimas;

aunque omnipotente, no halló la palabra única:

 

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Habichuela blanca

 

Agua del último llanto

papalote analines

Eucaristía de mis pecados

 

Insomnio del orfebre

 

Árbol de un desconsiderado invierno

 

Remedo del vacío de la materia

 

Diente de leche

 

Pálido ocaso

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Enardecido charco del verano

Viajera de mis vértigos

 

Pan de coco y menta

 

Deshielo interminable

 

Hoguera del desierto

 

Espejo de un gato tristísimo

 

Luz zambullida en el petróleo

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Eclipse en un trago de vino oscuro

 

Bocado de queso en el paladar de un dios pantagruélico

November-Girl-Blurry-Run-by-Sam-Haskins

Uña asomando en el calcetín roto

 

Balsa de yeso

Botón con cíngulo de niebla

 

Hueso del triste roído hasta la agonía

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-¿Por qué no te ponemos Luna

y se acabó con tanto verso? Dijo

dios impaciente y burocrático

al satélite que iba y venía, mes

con mes, en la espiral del tiempo

hasta la ventanilla del registro,

sin obtener esa cédula de identidad

que las criaturas traemos

para que nadie nos detenga por extrañas.

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Ricardo Landa, 22 de noviembre de 2008.

Imágenes de Man-ray, analines= Ana Landa, Haskins y Leonardo da Vinci.

estudio para el ángel de la virgen de las rocas de Leonardo da Vinci 

 

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Como penden las arañas

Como penden las arañas

louisa buorguais Araña-Fotografía-de-David-Benavent

1

Pende

la araña

patas arriba

Simula

la nervadura

de los pétalos

de una rosa

Viene

el insecto

zumba hasta la descompostura

y

muere

embriagado de amor

por las flores del mal

por la rosa de los vientos

TELARAÑA...COMU

2

Cuelga

del silencio

la

araña

cabeza abajo

Sólo le saltan los ojos

porque quiere decirnos

que bien visto así

el mundo

valdría

la pena

araña2 (1)

3

Temeraria

pende

su vida

de un soplo

Mas falta la brisa

y la araña

aplaza

el poder absolutista de la ley de gravedad

El cuarto que la araña ocupa

está deshabitado

sin luz

aparente

Cerrado

como los párpados

de un cadáver

telarañamujer (2)

4

Ayer

tejió

la araña

ese pulóver

que tan bien le va

a la mosca

arte de las arañas(1)

5

Aquí pasan los años

quedan

en la tela

mil

nudos

de recuerdos

Fusión

6

Así las palabras

penden

se columpian y viajan

entre la luz y la sombra

entre la lágrima y el sudor de los cuerpos

que trenzan su tela

y atrapan

al aire

en el abrazo

rítmico

en la bíblica saliva con que las arañas escribieron los versículos

que guardan las arbóreas bibliotecas del saber

ellas

minuciosas

trazaron mapas

de ciudades recuperadas de invasores

y dibujaron territorios donde la libertad abunda como la leche

son las invisibles  

las silenciosas

estrategas de comunidades

tejedoras y parteras

de historias

en seda de plata

que nos atrapan

son nanas

que

m e c i é n d o n o s

nos guarecen.

tela de araña

Ricardo Antonio Landa, 26 de diciembre de 2014

Imágenes:  1,Araña escultura monumental, Louise Bourgeois; 2, telaraña común, foto; 3, araña, foto;

4, telaraña-mujer, instalación; 5. arte de las arañas, foto; 5. fusión, instalación; 6. tela de araña, instalación; 7,  Akira Kurozawa: fotograma, árboles cubiertos de telarañas.

kurozawa floodtree-thumb-600x400-120564

Cuerpos

Cuerpos

a rivera061646D32

Moldes para efluvios que armonizan

sus confines

Vasijas que derraman el rocío

para dar de beber al desierto

Catedrales ocupadas en cada hueco

en cada altar

por los faltos de consuelo.

arturo_rivera_autoretrato

Cuerpos

grutas que encandila el tacto ciego

Arcas de la alianza de los extremos

Tinteros de ríos rojos, amarillos, negros

Estuches de arpas, flautas y violonchelos

Sudarios, rebozos, velos o lienzos entreabiertos

a las emociones y los empeños.

Libros para el entendimiento de las grafías inasibles del deseo.

art rivera

Cuerpos

Vestuarios a la talla

justos para la entrega

sueltos para que quepan cuantos quieran

o rasgados al replicar de la pena

arturo rivera  el domador

Cuerpos

de budas, de cristos, de las materias

oscuras y las visibles

a las que oran cuánto más aman

arturo riverahomenaje a sor juana 2000_082

Cuerpos

celestes o del infierno

Nubes de aguaceros y granizos

alivios de la canícula dolorosa

Ollas para lluvias de placeres

Cántaros de leches, sangres y mieles

Botellas antiguas con vino tierno

El origen y el fin del verso que los idea

Cuerpos

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Imagoema: Ricardo Landa, 12 de marzo de 2012

Pinturas de Arturo Rivera diversas épocas, algunas ilustran el libro amaramara de Juan Gelman. México, 2015.

ARTURO RIVERA DE AMARAMARA

Menú de fin de año en el jardín de las delicias*

Menú de fin de año

en el jardín de las delicias*

eljardindelasdelicias

La vida también es un festejo,
un ágape de disfrutes
que ha ofrecido viandas en platos,
en vasijas de barro, y en jarras
como tetas de cristal de Praga
con los inusitados deleites
de ombligos escanciados,
la mullida sombra que se levanta
sobre las honduras sonrosadas,
el vaso con olores axiales,
el hervor de encrucijadas,
de pliegues y escondrijos.
La arenilla y la sal de senos
que besó la tierra.

Brebajes de saliva,
del agua de pabellones
de atentas orejitas.
Buches de café con su amargor
o besos de vino tinto
aunque hay -para quien lo prefiera-
rosa, blanco o muy seco.
O pruebe paladares quemados al Porto.
Qué decir de la sorpresa
y los asombros del elixir habanero
en graciosas barricas
de los bajo vientres.

Y entre los platillos principales
porciones de grupas frescas con muslos ardientes.
O los suculentos lenguados
y esos caballitos de mar
sobre los que las amazonas
galopan al jinete,
lo montan y relinchan
como los salmones, cuesta arriba.
Meta la cuchara en cazuelas de caderas,
pruebe los pinchos de pubis y las tapas de mejillas,
sabrán a maravillas.

Y de salsas o ensaladas sintamos el halago
de la mixtura de respiraciones serenas
con otras de jadeos, de gemidos y suspiros.
Nada en esa abundancia se extravía.
Ni las frutas, tantas como esas yemas de los dedos,
como los pezones y su arcoíris, los lóbulos,
los labios menores, mayores y medios,
los ojos y la delicada piel que forra las fosas nasales
y la de la serpentina del clítoris.
(Hay para el gusto opuesto los glandes al ajillo
o los tiestos seminales bordeados por flores de Jamaica
O los holanes de anos ciegos,fruncidos 
de mirarnos con antojo y a veces con miedo).

Quedan al postre rebanadas de pómulos,
gajos de la entrepierna, manjares de párpados,
trocitos de calcañal,
nieve de sus pensamientos
salpicados de emociones y cosquillas,
o de sus convicciones añejadas o en salmuera.

La vida puede ser un ágape interminable,
también puede ser un ferviente deseo.

Sírvase evitar que amargue y pudra a tanta delicia
la mentira, el desasosiego, la alabanza engañosa,
el orgasmo más fingido, la culpa
y la deslealtad a su sabor y su saber extremo.

Aunque sé que, en mi optimismo irredento,
la belleza de la vida
-aún ésta que describo compulsiva-
vencerá las escamas
del rencor y la grasa del recelo
y brotará como leche amatoria,
como tela de piel alegre, gozable,
desnuda y limpia de acechanzas.*

Jardín delicias 4

Ricardo Landa, 27 de diciembre de 2011. Imágenes: Hierónimus El Bosco: El Jardín de las delicias completo y detalles  de sus tres páneles.

*(El menú ofrece a paladares, gustos y sexualidades femeninas, homo, lésbico y la gama quer, una abundancia de libaciones, platos, pastelillos delicados y picantes al rape o con pelambres rociadas de esa utopía que se llama miel y leche. Aquí no la transcribo, sólo doy fe como comensal de filias ortodoxas como el copularte y sus anexos. No os detengáis por mí, elegid cual sea vuestro deseo y que satisfacciones singulares nos brinde el terminar un año de tanto daño y falta de gozo. Oíd a Rabelais -superando su sentido misógino y falócrata-: Haz lo que quieras. Buen provecho).

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Humildes y altaneros

Humildes y altaneros

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Los humildes
aprendieron a escuchar la palabra
en el vientre de sus madres,
por eso no suben la voz
hasta que su dignidad
los bautiza de insurgentes.
 
En cambio, las y los soberbios
ostentan su voz de mando,
sea que llamen al perro,
maltraten a la servidumbre
o al que crean será su alumnomadre payasita 043n1soc-1_mini
o súbdito permanente.
 
Pero la humildad se pega
y crece pujante
desde el vientre del país,
por lo que los perros muerden,
ya no se dobla la que sirve por un salario,
y al que estudia no le alumbra
ni espanta la ronca
o la tipleada voz de los altos profesores,
sátrapas y mandones.
 
Las y los sencillos,
muchas veces despojados,
convierten sus manos
en cuencas de ríos de frescura
y pueden con los pechos
inventar sonajas, tambores y cántaros de leche
para sus amantes e hijos.
 
Por contra, los soberbios y mandamases
esperan, inútiles, que una botella,pole_dance
la cuchara o aquel vaso,
tan comunes instrumentos,
se les rindan a su boca,
les suplan las manos y por algunas monedas
colmen ese vientre
que se les hincha, se les pudre
y, al final de su mito, se leprosa.
 
Usos humildes y sabios por unos
del hermano plato y de la amiga silla,
frente a los abusos de altaneros
que aún sueñan que caerán parados.

Ricardo Landa, 15 de mayo de 2013.

Imágenes: Buster Keaton: Convictos;

Foto  de La Jornada, madre payasita;

Pole dance, en ópera Héctor Berlioz; Antonio Turok: Semilla.

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