Cuerpos

Cuerpos

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Moldes para efluvios que armonizan

sus confines

Vasijas que derraman el rocío

para dar de beber al desierto

Catedrales ocupadas en cada hueco

en cada altar

por los faltos de consuelo.

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Cuerpos

grutas que encandila el tacto ciego

Arcas de la alianza de los extremos

Tinteros de ríos rojos, amarillos, negros

Estuches de arpas, flautas y violonchelos

Sudarios, rebozos, velos o lienzos entreabiertos

a las emociones y los empeños.

Libros para el entendimiento de las grafías inasibles del deseo.

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Cuerpos

Vestuarios a la talla

justos para la entrega

sueltos para que quepan cuantos quieran

o rasgados al replicar de la pena

arturo rivera  el domador

Cuerpos

de budas, de cristos, de las materias

oscuras y las visibles

a las que oran cuánto más aman

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Cuerpos

celestes o del infierno

Nubes de aguaceros y granizos

alivios de la canícula dolorosa

Ollas para lluvias de placeres

Cántaros de leches, sangres y mieles

Botellas antiguas con vino tierno

El origen y el fin del verso que los idea

Cuerpos

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Imagoema: Ricardo Landa, 12 de marzo de 2012

Pinturas de Arturo Rivera diversas épocas, algunas ilustran el libro amaramara de Juan Gelman. México, 2015.

ARTURO RIVERA DE AMARAMARA

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El níspero que mueve a la ternura

El níspero que mueve a la ternura

níspero japonés

Con ganas incontenibles

se convocan

y con las bocas aprehensivas

se aprenden y examinan

sus sabores sus saberes

sus pasiones apremiantes

y al degustar

viajan por impredecible sendero

al níspero dulce

complacidos de olisquearse los alcoholes

y hallar la ambrosía

de su ser y darse de amantes diligentes

sólo eso y nada menos

-y menos que nostalgias de flores secas en un libro-

les moja los labios el aguamiel del día

les florece la flor del ya te espero

y les desprende la fruta madurada

del ya  ya vengo

se abrazan rendidos en ese cielo de sábanas revueltas

fértil territorio

para reincidir en el incendio

desde el consuelo

y con holgura

-desatadas las anclas de lo incierto-

bien les cabe ahí en su celo

en la nave de su enjundia

un nuevo emboque

con el pendular de lo suave a lo afanoso

que del punto y seguido al perseguido

del níspero

poema

los conmueva.

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Ricardo Antonio Landa, 22 de noviembre de 2014

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Imágenes: fotos: níspero japonés, flor del níspero, níspero abierto y semilla de níspero.

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Las muchachas

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Las muchachas

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Cucharas abandonadas
En el atardecer de una cama

El arco del cielo brilla en sus perfiles
Incendio de los pájaros que alcanzó la noche

Son las provisiones de un amor
Que come a deshoras

Que se hunde en el frasco de miel
Y mancha manteles alfombras y sábanas
Rocío bendito sin desperdicio Flor+Garduño_+

Esculpen en abrazo suave
Un sueño afinado con las yemas de los dedos

Son una pieza de cerámica
Torneada en tiempos de diluvio

Cuando apenas los codos sobresalen
De su empalme
Se convierten de cucharas en jarras
Colmadas de lloviznas.

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Ricardo Landa, 3 de mayo de 2009.
Imágenes: Red: Las makonde; Paul Gauguin: muchachas con flores de mango; Flor Garduño: muchachas; Ana Laura Landa: ilustración 4 al libro El rojo de la lengua.

Menú de fin de año en el jardín de las delicias*

Menú de fin de año

en el jardín de las delicias*

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La vida también es un festejo,
un ágape de disfrutes
que ha ofrecido viandas en platos,
en vasijas de barro, y en jarras
como tetas de cristal de Praga
con los inusitados deleites
de ombligos escanciados,
la mullida sombra que se levanta
sobre las honduras sonrosadas,
el vaso con olores axiales,
el hervor de encrucijadas,
de pliegues y escondrijos.
La arenilla y la sal de senos
que besó la tierra.

Brebajes de saliva,
del agua de pabellones
de atentas orejitas.
Buches de café con su amargor
o besos de vino tinto
aunque hay -para quien lo prefiera-
rosa, blanco o muy seco.
O pruebe paladares quemados al Porto.
Qué decir de la sorpresa
y los asombros del elixir habanero
en graciosas barricas
de los bajo vientres.

Y entre los platillos principales
porciones de grupas frescas con muslos ardientes.
O los suculentos lenguados
y esos caballitos de mar
sobre los que las amazonas
galopan al jinete,
lo montan y relinchan
como los salmones, cuesta arriba.
Meta la cuchara en cazuelas de caderas,
pruebe los pinchos de pubis y las tapas de mejillas,
sabrán a maravillas.

Y de salsas o ensaladas sintamos el halago
de la mixtura de respiraciones serenas
con otras de jadeos, de gemidos y suspiros.
Nada en esa abundancia se extravía.
Ni las frutas, tantas como esas yemas de los dedos,
como los pezones y su arcoíris, los lóbulos,
los labios menores, mayores y medios,
los ojos y la delicada piel que forra las fosas nasales
y la de la serpentina del clítoris.
(Hay para el gusto opuesto los glandes al ajillo
o los tiestos seminales bordeados por flores de Jamaica
O los holanes de anos ciegos,fruncidos 
de mirarnos con antojo y a veces con miedo).

Quedan al postre rebanadas de pómulos,
gajos de la entrepierna, manjares de párpados,
trocitos de calcañal,
nieve de sus pensamientos
salpicados de emociones y cosquillas,
o de sus convicciones añejadas o en salmuera.

La vida puede ser un ágape interminable,
también puede ser un ferviente deseo.

Sírvase evitar que amargue y pudra a tanta delicia
la mentira, el desasosiego, la alabanza engañosa,
el orgasmo más fingido, la culpa
y la deslealtad a su sabor y su saber extremo.

Aunque sé que, en mi optimismo irredento,
la belleza de la vida
-aún ésta que describo compulsiva-
vencerá las escamas
del rencor y la grasa del recelo
y brotará como leche amatoria,
como tela de piel alegre, gozable,
desnuda y limpia de acechanzas.*

Jardín delicias 4

Ricardo Landa, 27 de diciembre de 2011. Imágenes: Hierónimus El Bosco: El Jardín de las delicias completo y detalles  de sus tres páneles.

*(El menú ofrece a paladares, gustos y sexualidades femeninas, homo, lésbico y la gama quer, una abundancia de libaciones, platos, pastelillos delicados y picantes al rape o con pelambres rociadas de esa utopía que se llama miel y leche. Aquí no la transcribo, sólo doy fe como comensal de filias ortodoxas como el copularte y sus anexos. No os detengáis por mí, elegid cual sea vuestro deseo y que satisfacciones singulares nos brinde el terminar un año de tanto daño y falta de gozo. Oíd a Rabelais -superando su sentido misógino y falócrata-: Haz lo que quieras. Buen provecho).

Bosch Jardim das delicias terrenas (pormenor) 8

Nos encontramos los cuerpos opacos

Nos encontramos los cuerpos opacos

fernando-maldonado Amor de penumbra

Nos encontramos los cuerpos opacos
por el esmeril del dolor
cortados en trozos
con la mirada oscura
y los labios blancos de sal

Conocernos encendió una luz frágil
tímida claridad para esa caverna
donde invernaba el gozo
y salimos por la miel
porosos primero
transparentes después

Abiertos como libros
nos desparramamos una en otro
cada noche con los abrazos
cargados de palabras
con verdades que nos enlazaban
y volvíamos a comernos las lenguas
rojas otra vez como los labios
endulzados por los sorbos de piel
nos bebíamos por los ojos
en franca confidencia

Mas una noche saltamos distraídos
una página del libro por algún detalle
molesto/ quizás un nombre
lugar o extremidad del cuerpo
fantasma de culpas en la memoria
y con él el misterio y la duda
esa nube de tormentos
soplaron en la flama
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La vida recayó en la penumbra
descendió la temperatura
tiritamos y nos tembló la voz
respiramos dentro de una bolsa de preguntas
nos ahogamos en un detalle avieso

Opacos retornaron
los días con sus manchas solares
evadíamos preguntas en órbita insegura
reseco el pozo del vientre a la boca
colgados de la cuerda del silencio
frías las sábanas y las despedidas

Hoy ambulamos en mundos separados
apenas el deseo matutino
revive en cada lengua
al primer trago de café
Bogamos en esferas transparentes.

Fernando-maldonado4

Ricardo Landa, 1999. Pinturas: 1. Fernando Maldonado: Amor en la penumbra; 2. E. Hopper y 3. Fernando Maldonado.