Buscador de tormentas

Buscador de tormentas*

Lo que pasa entre ese cuerpo y ese muro,

lo que no pasa,

me traspasa de dolor, me hace escribir.

Hélène Cixous

La tempestad del mar

se solaza en el barco de papel,

naufraga el amor entre las aguas

no queda una parte seca en la hoja

donde pueda escribir este mensaje.

Solo estoy y la botella no ha de llegar:

 

antes de hundirnos en la pena

escuchaba al Vivaldi armónico

y las flautas eran el único viento a babor

alzamos nuestras velas

y enfrentamos el oriente

quedaban atrás las olas del apuro

puertos bulliciosos de truhanes

y cargas de alucinógenos

mercadeadas desde el poder

nuestro barco no era amplio

pero nos cabía lo indispensable:

pan amor remos y plumas

con tinta suficiente para cantar la odisea

al contarnos historias antiguas

encontramos nubes al poniente

que nos perseguían engrosando

con una mancha oscura su amenaza

remamos sin dejar de hacer y contestar

nuevas preguntas mas sin vernos a los ojos

 

(Una larga nota de Miles Davis azul

confrontada con la verde hondura

del saxofón de John Coltrane

con un lento piano rasguñado apenas por un bajo:

eso éramos en esa hora, arando olas de ansiedad)

 

la oscuridad vino a perdernos el azul

comenzamos a llorar o llovía

no pasábamos del mismo sitio

a pesar de sacudirnos de cresta en cresta

las preguntas incontestables

 

una ráfaga de viento nos separó

no te vi más

el barco de papel se adelgazaba

mi tinta ennegrecía

el fondo de las cosas

pasó una hora de tormenta

cuando cesó el papel mojado rechazaba mi escritura

es un naufragio y no sé cómo fui a perderte,

no encuentro cómo decírtelo

-quizás las estrellas pudieran-

que al tocar la orilla de esta pena

hallé la respuesta a tu pregunta:

no soy ese que has pensado,

es la primera vez que navegaba,

no fui marino ni soy domador de tempestades,

soy un náufrago torpe que llora

por no saber adivinarte.

Ricardo Landa, 31 de marzo de 2010.

*Nombre de la imagen final.

Imágenes : Tormenta eléctrica; 2, Portada del disco de Simone Held; 3, Barro rojo: Cartas de otoño; 4, coreografía El príncipe de madera de Bela Bartok, ballet Pal Frenak; 5, Kia Henda (obra); 6,  imagen: Buscador de tormentas, internet.

 

CLAROSCUROS I- Luz en la oscuridad

Luz en la oscuridad

(Claroscuros I)

adrián mendieta Espinas-EG

Diderot no captó en su enciclopedia
las maneras de lograr luz en la oscuridad.
Ponga usted por ejemplo un disco de Jan Garbarek, 
cierre los ojos
y verá lo mismo ritos lejanos y fiestas, 
o aquél canto de pájaros pimienta en África
y cumbres y ríos y desiertos
a su antojo (igual alumbraban los hongos 
de María Sabina en su ritual).
Si no son hechos quemados por el sol, 
¿Qué decir de las conmociones que nos sacuden
con esos largos o entrecortados del saxofón soprano? 
O la ola violenta que nos ciega 
hasta que abre el camino 
el saxo bajo de John Coltrane.
Esprit de Diderot(4)
Pero por respeto a Diderot argüirá que esto es teología.
¿Y si fuera? No lo es, no importa, ahora
llaman mística o gimnasia emocional 
a sandeces con ejemplos parecidos.
Aunque sólo es música alta o ritual profundo.
O si le gusta otro ejemplo tomé una PC 
y busque en la Wikipedia
las páginas de la guerra contemporánea.
Sabrá así de aviones fantasmas, fugaces y asesinos,
drones criminales fuera del quirófano
o de radares y censores en las noches 
del desierto de Arizona 
o en los de Irak o Afganistán.
Y, lo más soez, 
el espionaje de su vivienda cuando provocan
un apagón masivo en la ciudad 
-hasta en la Ciudad Luz se ha probado, 
solo que ahí las fogatas de los barrios segregados 
a veces frustran la jugada. 
¿Y sabe para qué utilizan la forzada oscuridad
el Pentágono gringo o el Mossad israelí? 
Para vernos hasta las muelas cariadas y las vasectomías 
aplicadas con tardanza o con miedos.
Y es que la luz interior no proviene solo de los pasones
con la droga más barata o la del más sofisticado diseño 
en los laboratorios del imperio. Viene de hace siglos 
y se sostiene a contracorriente:
cuando rociamos con chicha a la Pachamama…
Si ofrendamos maíces de colores ajenos a Monsanto.
O si, en ese abrir y cerrar de ojos que acompañan 
los besos pausados entre amantes, 
se emiten lucecitas y destellos de conciencia.
adrian01
Este debate no es con el materialismo de Diderot, 
sino con quienes creen en las ínfulas 
de ciencia tan profusa
y no aventuran a mirar las luciérnagas 
como lamparillas amables de los pantanos, 
para no hundirse en una de esas.
Le propongo que encienda un cerillo en un cuarto oscuro.
Deje pasar el minuto o lo que arda su flama.
Vea el lento retorno a la oscuridad. 
Ahí atrás de usted hay otra llama,
en la parte trasera e interna de su cerebro 
algo se enciende 
cuando le pregunto: ¿Ve usted el rostro sonriente 
y el brillo en los ojos de su amada que lo espera? 
¿Esos luceros con los que ella lo aguarda en silencio
mientras usted vagaba por el diario de Diderot?
¿Ve la tersura de sus pómulos, 
la de sus hombros tan desnudos 
y la de sus rodillas apenas separadas? 
Bueno ahí está otra prueba de que en lo negro, 
en el punto donde la luz se sobrecoge, 
su más oscuro deseo luce tan hermoso.

Mery Arias. Fotografía analógica, película 35 mm. 2012-2013. 30 x 40 cm...

Ricardo Landa, 15 de octubre de 2007. Primero de la serie Claroscuros. Imágenes: Adrián Mendieta: Espinas;  Grabado: Espíritu de Diderot; Adrián Mendieta: Hojas de luz;  Grobe, Mery Arias fotografíada: Carlos Jurado:  Naturaleza muerta 1990.

Naturaleza-muerta-1990-carlos-juradol

 

Suelta la luna de agosto su cabellera negra

 cuentoslunapalida

Suelta la luna de agosto su cabellera negra

nos da la espalda
nos ciega

Luna con caderas africanas
caminas sinuosa entre nubes
que te rizan el pelo
y cantas atrevida
un blues de tinieblas en el bajo
con alma de sax y piano

Luna clandestina
espía de las buhardillas
cómplice de amantes que evaden la censura
mirona que te humedeces las ingles
con los ay de las muchachas
y los uh roncos de los hombres

Gato de mal apodo 8.cuentos de la luna palida
trepado en la azotea
te distinguimos mejor de lo que piensas
cuando brincas de puntas robando los luceros
hundiendo los planetas rasguñados
en el charco oscuro de la noche

Luna felina que arañas las rosas
que cabecean de sueño en los jardines

Las lámparas de minero
los faros y candiles
las teas agitadas de los que te perseguimos
alumbran el bosque donde te ocultas
esperan que al aluzarte la mirada
te asombres por un momento
y te hagamos presa de la comarca

Ya preparamos los cazos para bañarte
en agua entibiada y espumosa
con las cremas para untar en tu vientre
los baldes del deseo atravesado luna pálida de agosto
que cargamos tus cazadores
desde antiguos veranos

Ven déjate atrapar
luna murciélaga
clava tus dientes en mi lengua
y siente los míos morderte los hombros

Vienes oscuridad
a aletear en mi ventana
para que te convide la hamaca

Ciñe buganvilias a tu pelo
y danza luna sube tus pies de orquídea en esta mesa
brumosa salta
vuela sombría
jadea jadea
luego suspira en mis brazos hasta que amanezca

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Ricardo Landa, junio de 2002.

Imágenes: 4 fotogramas de la película Cuentos de la luna pálida, de Ugetsu Monogatari.

Además de Ana Laura Landa  Chávez: Luna negra,  obra de la exposición Lunas de papel pintado. UACM, DF, México.

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