Nos encontramos los cuerpos opacos

Nos encontramos los cuerpos opacos

fernando-maldonado Amor de penumbra

Nos encontramos los cuerpos opacos
por el esmeril del dolor
cortados en trozos
con la mirada oscura
y los labios blancos de sal

Conocernos encendió una luz frágil
tímida claridad para esa caverna
donde invernaba el gozo
y salimos por la miel
porosos primero
transparentes después

Abiertos como libros
nos desparramamos una en otro
cada noche con los abrazos
cargados de palabras
con verdades que nos enlazaban
y volvíamos a comernos las lenguas
rojas otra vez como los labios
endulzados por los sorbos de piel
nos bebíamos por los ojos
en franca confidencia

Mas una noche saltamos distraídos
una página del libro por algún detalle
molesto/ quizás un nombre
lugar o extremidad del cuerpo
fantasma de culpas en la memoria
y con él el misterio y la duda
esa nube de tormentos
soplaron en la flama
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La vida recayó en la penumbra
descendió la temperatura
tiritamos y nos tembló la voz
respiramos dentro de una bolsa de preguntas
nos ahogamos en un detalle avieso

Opacos retornaron
los días con sus manchas solares
evadíamos preguntas en órbita insegura
reseco el pozo del vientre a la boca
colgados de la cuerda del silencio
frías las sábanas y las despedidas

Hoy ambulamos en mundos separados
apenas el deseo matutino
revive en cada lengua
al primer trago de café
Bogamos en esferas transparentes.

Fernando-maldonado4

Ricardo Landa, 1999. Pinturas: 1. Fernando Maldonado: Amor en la penumbra; 2. E. Hopper y 3. Fernando Maldonado.

Oración animal

Oración animal

Ánima mía, mi animal...
(El movimiento que me acosa,
me acecha,
me nubla con su vaho.
Y pienso que no me cavila,
sólo se avoraza en monstruosa táctica
sobre la ternura de mis ojos
y la abultada pasión de mis labios)
Ánima no te desanime el tiempo,
no te marchite la calma
de tus domingos callados y espesos,
no te amanse la doma del silencio.
Ánima del vino agrio,
imbebible.
Esa animalada
no quiero.
Esa que se desliza al frío
hueso del nadie nada más,
menos.
(Pero es así el alma: 
se le entraman las historias a cada parpadeo)
¿Te mueres alma mía en el purgatorio
o me lees aquí en la penumbra?
Por conmoverme te oro y ruego.
Quiero librarte de mis apetitos
y de mi fútil pensamiento.
Quiero dejar que me lleves
a dónde mejor te plazca,
a donde me abordes
en uno de tus tránsitos,
desnuda sin ser mía,
en mí puesta como la dicha
que cae a los inocentes,
a los idiotas,
a los insignificantes,
a quienes nos han arrancado el alma.
Y es que de ti dependo,alma,
para dejar de escribir
versos desalmados o nimios.
Quiero que vuelvas de purgar mis culpas
e incertidumbres,
alma animal,
y alientes a esta bandada de aves
que espera por nosotros en mi pecho
para escapar de la friolenta estación.
Quiero en la penumbra sobrarnos
y en el amanecer merecernos.

Ricardo Landa, 4 de noviembre de 2008. 
Fotos: Araisi, internet; animal, Arnal Miquel.