Menú de fin de año en el jardín de las delicias*

Menú de fin de año

en el jardín de las delicias*

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La vida también es un festejo,
un ágape de disfrutes
que ha ofrecido viandas en platos,
en vasijas de barro, y en jarras
como tetas de cristal de Praga
con los inusitados deleites
de ombligos escanciados,
la mullida sombra que se levanta
sobre las honduras sonrosadas,
el vaso con olores axiales,
el hervor de encrucijadas,
de pliegues y escondrijos.
La arenilla y la sal de senos
que besó la tierra.

Brebajes de saliva,
del agua de pabellones
de atentas orejitas.
Buches de café con su amargor
o besos de vino tinto
aunque hay -para quien lo prefiera-
rosa, blanco o muy seco.
O pruebe paladares quemados al Porto.
Qué decir de la sorpresa
y los asombros del elixir habanero
en graciosas barricas
de los bajo vientres.

Y entre los platillos principales
porciones de grupas frescas con muslos ardientes.
O los suculentos lenguados
y esos caballitos de mar
sobre los que las amazonas
galopan al jinete,
lo montan y relinchan
como los salmones, cuesta arriba.
Meta la cuchara en cazuelas de caderas,
pruebe los pinchos de pubis y las tapas de mejillas,
sabrán a maravillas.

Y de salsas o ensaladas sintamos el halago
de la mixtura de respiraciones serenas
con otras de jadeos, de gemidos y suspiros.
Nada en esa abundancia se extravía.
Ni las frutas, tantas como esas yemas de los dedos,
como los pezones y su arcoíris, los lóbulos,
los labios menores, mayores y medios,
los ojos y la delicada piel que forra las fosas nasales
y la de la serpentina del clítoris.
(Hay para el gusto opuesto los glandes al ajillo
o los tiestos seminales bordeados por flores de Jamaica
O los holanes de anos ciegos,fruncidos 
de mirarnos con antojo y a veces con miedo).

Quedan al postre rebanadas de pómulos,
gajos de la entrepierna, manjares de párpados,
trocitos de calcañal,
nieve de sus pensamientos
salpicados de emociones y cosquillas,
o de sus convicciones añejadas o en salmuera.

La vida puede ser un ágape interminable,
también puede ser un ferviente deseo.

Sírvase evitar que amargue y pudra a tanta delicia
la mentira, el desasosiego, la alabanza engañosa,
el orgasmo más fingido, la culpa
y la deslealtad a su sabor y su saber extremo.

Aunque sé que, en mi optimismo irredento,
la belleza de la vida
-aún ésta que describo compulsiva-
vencerá las escamas
del rencor y la grasa del recelo
y brotará como leche amatoria,
como tela de piel alegre, gozable,
desnuda y limpia de acechanzas.*

Jardín delicias 4

Ricardo Landa, 27 de diciembre de 2011. Imágenes: Hierónimus El Bosco: El Jardín de las delicias completo y detalles  de sus tres páneles.

*(El menú ofrece a paladares, gustos y sexualidades femeninas, homo, lésbico y la gama quer, una abundancia de libaciones, platos, pastelillos delicados y picantes al rape o con pelambres rociadas de esa utopía que se llama miel y leche. Aquí no la transcribo, sólo doy fe como comensal de filias ortodoxas como el copularte y sus anexos. No os detengáis por mí, elegid cual sea vuestro deseo y que satisfacciones singulares nos brinde el terminar un año de tanto daño y falta de gozo. Oíd a Rabelais -superando su sentido misógino y falócrata-: Haz lo que quieras. Buen provecho).

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Tatuada en la espalda

Tatuada en la espalda

Me inclino tan sencillamente, que el cielo puede reflejar

esta espalda tatuada de hábitos terrestres.

Juan Bañuelos: Salmo del agua que duerme como un ojo

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Llevo tatuada en la espalda la vida
en su cama de tablas,
en su camisa de manta,
con la punzada del petate,
con el oleaje abrupto de mi colchón de pobre.

Lleva inscrita la mano pequeña de mi madre
y el áspero cinto paterno.
Trae el callo del pupitre
y de las reglas de obediencia.
Disfruta el muelle de la butaca
en que todavía me hundo, ahíto de imágenes,
perdido en una matinée perenne.

Lleva las bocas amantes y sus dientes,
el arañazo de mil fiebres,
el desgrane del sexo boca arriba,
lijada por las sábanas
donde lloviznaban pezones
y caían rayos de los vientres
alzándome al cielo, cual serpiente invertebrada.
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Aún supura el agua bendita,
emponzoñada por las púas del remordimiento.
Le hincó un surco el tolete
y le irrita todavía el empujón del uniforme.

Se impregnó de arena y de espuma
en playas morenas y en las de pepitas de oro.
Cala el vendaje en las costillas blandas.
Le estallan en sangre treinta lunares,
avisos de la fuga de los pájaros,
si no canto, si no escribo, si me rindo.

Le quedan las huellas de las mochilas
que retaron mis riñones.
Queda el filo de los libros que creí leer soñando.
Guarda la inmersión suave de los senos,
y el abrazo de almohadas emplumadas,
mis leales compañeras en la bruma.

Y permanece el servir de cabalgadura
de frutos y deshijes
que ahí aprendieron a otear el horizonte.

Y la llovizna y el soplo frío y el sol,
ahí están marcados como el miedo
y el temblor de las angustias y tanto denuedo.
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Entre las heridas por la retirada
de ojos y corazones,
la tatuaron los fuetes de silencios,
ni siquiera el ninguneo duele de ese modo:
los silencios son ácidos
con los que oscurece a sus castigos el olvido.

Si los ángeles carecen de espalda
y apenas vemos lo excelso de sus alas,
yo en cambio cargo en la espalda una piedra
que ya vence mis rodillas.

Me arrojo a comenzar de nuevo,
la levanto en vertical,
abierta a abrigar la uña de cuanto venga,
siempre que sea para existir libre,
con el afán modesto de enamorar la vida.

charlot de espaldas

Ricardo Landa, en la víspera de 2010. Imágenes: Alberto Durero; Arañazo espalda, internet; Man Ray;  y Charlot de espaldas, Ch. Chaplin.

Abrazarnos así

Abrazarnos así

ABRAZADOS 10

Largamente
Desnudos y en silencio
Concentrando en el tacto el futuro de las cosas
La sabiduría de la piel erizada o tersa
Aprendiendo de la sublevación del beso
Entre una yema y un pezón
Localizando el misterioso temblor que nace en el vértice del vientre
O el estallido del lamernos despacio
Hasta esa levedad hasta esa muerte
 constantin brancusi el beso 1907
Abrazarnos así
Hora tras hora muslo entre muslo
Despeinarnos de repente
Para que con suavidad nos lisemos los cabellos
Nos recojamos el pelo
Y demos mil besos a/y dentro de las orejas
Quizás el único momento en que alguna música
Lleguemos a decirnos
Aunque los murmullos de los cuerpos
Conversen por nosotros
 
Abrazados así
Hasta dormirnos y despertarnos
Para vernos en una mezcla de irónica alegría
Que anuncia por los ojos y por los labios
El que nos despediremos
Partiendo esta vez sin habernos penetrado
Los sexos con los sexos
En este abrazarnos así
Fraternos inocentes casi ajenos
Desposeídos no
Aunque sí carentes de propiedades y títulos
Sólo en la epidermis
Superficialidad
De este abrazo prolongado
Que nos dice con voz sincera y leal
Ya no estábamos aquí
Así abrazados
Porque donde estemos estaremos
Abrazados así
Hasta siempre-jamás.
 
atsushi suwa-5
Ricardo Landa: 4 de mayo de 2013. Imágenes: Abrazos, red; Constantin Brancusi: El beso; Atsushi Suwa 5.
 
 

Pulsaciones

jorge perez vega109  Pulsaciones

Primera
Se contrae, se distiende
El alma en este arrullo
De los pechos que amamantan
Con latidos lácteos
Estrellas que salpican
El cielo.
Dibujo-de-JPV-4-1
Segunda
Uno siente que se deshace
El nudo
Que se nos salen los adentros
Y de inmediato quiere atarlos:
Esfínteres amorosos
De inocentes soledades
Con los que uno aprende
El sentido del placer de estar con uno.

Tercera
Los labios pulsan
Y arden abultándose
Igual las yemas de los dedos
Que reconocen otros cuerpos
O que los adivinan en los pezones
Erguidos
Como sonámbulos de las tentaciones:
A la prójima palparla 
Con la más ferviente dicha.

DIBUJOJPV-13buenooo2Cuarta
El cerebro la sueña
El deseo está en vigilia
Hace latir el pene
Y lleva la mano
Al encuentro de uno
Los roces que nos turban
Los anhelos que nos oprimen
Y apresuran:
Va a la garganta del gallo
El salto de la fortuna.

Quinta
Puede ser en una playa
O en una cama casera
En un hotel con espejos
O en el rincón oportuno
Puede ser a piel entera
O a la  parte que se desnuda
Zonas que se relajan y entregan
Al pulsar de cada poro
Que se aproximan y frotan
Se agitan, se penetran
Para que tiemble el mundo
Y exhale, caracoles de amor,
El humo.
Francesca Woodman2
Sexta
Es la electricidad del cerebelo
Es otra vez la piel, sus pliegues,
La boca, el ano, el pene, la vagina.
Manarán pensamientos
Dislocados por millares
Antes y después del estallido:
Gozar es ser, saber y sentir con todos los sentidos,
Aunque mejor es sernos,
Amarnos y abolirnos
Contraídos y, por un segundo, extinguidos.

Ricardo Landa, 28 de noviembre de 2012. Imágenes: 1  2 y 3: Jorge Perezvega; 4: Francesca Woodman y Manuel Ahumada: Mi vida en el limbo.

La vida en el limbo