Máquina de Carnot

Máquina de Carnot

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Nos encontramos
En los ojos
Y desde esos lagos tan serenos
Hicimos los trabajos de aquella noche
Unos sobre los otros ojos
Los otros sobre los labios

Y sin embargo esa maquinación
Solicitaba olfatearnos los cuerpos
-Olfato con calor de respiración-
Y recorrer con la lengua
Las llamas del vientre y de éste a las del ombligo
Dejábamos que las manos más frías
Cumplieran su rito en paralelo
De tocar lenta y deleitadamente
La parte más alta de los corazones
Y después del temblor volver a la contraparte
Esas bases redondas del templo
Que inquietarían al más templado
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Los intercambios de calor
Produjeron esa mezcla dulce
Con la que se amasa el pan del amor

Fuimos constantes
Deshicimos los témpanos
Derramamos sobre el silencio
La lágrima de nuestros desprendimientos
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Pero todo llega a su límite
Y viene la sonrisa fresca del orgasmo
Refrescante
Como el soplo de las ramas de un abedul
Sobre hojas que pasan del rojo al morado
Y al ocre de la tierra revivida
Y revolotean felices hasta convertirse en humus

“La máquina de Carnot”
Alcancé a escuchar que decías adormilada
Y quise entender
Aquella verdad elemental de la mecánica
Que nos habla del trabajo realizado
Y que consiste en transferir calor de tú a tú
Hasta que nos vuelva el resuello
Y recuperados lo transfiramos así por siglos y siglos
Esos instantes de abrazos que formaron nuestra era.

Ricardo Landa, 11 de noviembre de 2007.oscar kokoscka dos-desnudos-los-amantes-1910

Imágenes: 1, Guayasamín: Los amantes; 2, Mäquina de Carnot, diagrama; 3, Máquina de carnot y de vapor, dibujo; 4,  Óskar Kokoschka: Dos desnudos, los amantes 1910.

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Al paso, verso

Al paso, verso

ralph gibson entrecruces

1

Soy el persistente que tañe tu puerta

desde el último diluvio,

sólo porque mis nudillos

escribieron ahí

una centena de versos

y esa muda barrera

se transformó en un libro,

de metal oscuro y frío,

pero al cabo,

en un libro abierto.

2

En cambio tú,

luna del destierro,

cada hora de silencio

dejas una siembra de cruces

que me entristece la frente.

Por eso evito leerme el rostro

ante el espejo,

y traduzco las cruces en mi memoria

como las x con las que me marcabas a besos.

Así vuelvo a tocar la puerta del exilio

cada noche,

así labro como mendigo verso tras verso

así burlo tus fronteras entre nubes de letras

y tú me sientes sin verme,

y llega a ti mi calor

aunque me imagines muerto.

ralph gibson

3

Pero esa tormenta de grava sobre tus muros

tendrá un fin,

siento más que presiento:

o me abres plena la puerta

y desando las distancias a tus labios

o este muñón desgastado

quedará hecho cenizas,

reposo aparente del fuego,

palabras que irán a tus ojos al tiempo,

versos de humo,  se te volverán aliento.

4

Paso con retumbos en el pecho

a escribir los versos

que derrumben tu clausura:

el agua de nuestras raíces

no se la lleva el viento

el agua es el hilo largo de abrazos que nos viste,

es la lengua que nos habla, nos acerca.

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Ricardo L anda, 12 de diciembre de 2004.

Imágenes: Fotos  de Ralph  e imagen de Andrew Wyeth 

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Tatuada en la espalda

Tatuada en la espalda

Me inclino tan sencillamente, que el cielo puede reflejar

esta espalda tatuada de hábitos terrestres.

Juan Bañuelos: Salmo del agua que duerme como un ojo

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Llevo tatuada en la espalda la vida
en su cama de tablas,
en su camisa de manta,
con la punzada del petate,
con el oleaje abrupto de mi colchón de pobre.

Lleva inscrita la mano pequeña de mi madre
y el áspero cinto paterno.
Trae el callo del pupitre
y de las reglas de obediencia.
Disfruta el muelle de la butaca
en que todavía me hundo, ahíto de imágenes,
perdido en una matinée perenne.

Lleva las bocas amantes y sus dientes,
el arañazo de mil fiebres,
el desgrane del sexo boca arriba,
lijada por las sábanas
donde lloviznaban pezones
y caían rayos de los vientres
alzándome al cielo, cual serpiente invertebrada.
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Aún supura el agua bendita,
emponzoñada por las púas del remordimiento.
Le hincó un surco el tolete
y le irrita todavía el empujón del uniforme.

Se impregnó de arena y de espuma
en playas morenas y en las de pepitas de oro.
Cala el vendaje en las costillas blandas.
Le estallan en sangre treinta lunares,
avisos de la fuga de los pájaros,
si no canto, si no escribo, si me rindo.

Le quedan las huellas de las mochilas
que retaron mis riñones.
Queda el filo de los libros que creí leer soñando.
Guarda la inmersión suave de los senos,
y el abrazo de almohadas emplumadas,
mis leales compañeras en la bruma.

Y permanece el servir de cabalgadura
de frutos y deshijes
que ahí aprendieron a otear el horizonte.

Y la llovizna y el soplo frío y el sol,
ahí están marcados como el miedo
y el temblor de las angustias y tanto denuedo.
man ray
Entre las heridas por la retirada
de ojos y corazones,
la tatuaron los fuetes de silencios,
ni siquiera el ninguneo duele de ese modo:
los silencios son ácidos
con los que oscurece a sus castigos el olvido.

Si los ángeles carecen de espalda
y apenas vemos lo excelso de sus alas,
yo en cambio cargo en la espalda una piedra
que ya vence mis rodillas.

Me arrojo a comenzar de nuevo,
la levanto en vertical,
abierta a abrigar la uña de cuanto venga,
siempre que sea para existir libre,
con el afán modesto de enamorar la vida.

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Ricardo Landa, en la víspera de 2010. Imágenes: Alberto Durero; Arañazo espalda, internet; Man Ray;  y Charlot de espaldas, Ch. Chaplin.

Abrazarnos así

Abrazarnos así

ABRAZADOS 10

Largamente
Desnudos y en silencio
Concentrando en el tacto el futuro de las cosas
La sabiduría de la piel erizada o tersa
Aprendiendo de la sublevación del beso
Entre una yema y un pezón
Localizando el misterioso temblor que nace en el vértice del vientre
O el estallido del lamernos despacio
Hasta esa levedad hasta esa muerte
 constantin brancusi el beso 1907
Abrazarnos así
Hora tras hora muslo entre muslo
Despeinarnos de repente
Para que con suavidad nos lisemos los cabellos
Nos recojamos el pelo
Y demos mil besos a/y dentro de las orejas
Quizás el único momento en que alguna música
Lleguemos a decirnos
Aunque los murmullos de los cuerpos
Conversen por nosotros
 
Abrazados así
Hasta dormirnos y despertarnos
Para vernos en una mezcla de irónica alegría
Que anuncia por los ojos y por los labios
El que nos despediremos
Partiendo esta vez sin habernos penetrado
Los sexos con los sexos
En este abrazarnos así
Fraternos inocentes casi ajenos
Desposeídos no
Aunque sí carentes de propiedades y títulos
Sólo en la epidermis
Superficialidad
De este abrazo prolongado
Que nos dice con voz sincera y leal
Ya no estábamos aquí
Así abrazados
Porque donde estemos estaremos
Abrazados así
Hasta siempre-jamás.
 
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Ricardo Landa: 4 de mayo de 2013. Imágenes: Abrazos, red; Constantin Brancusi: El beso; Atsushi Suwa 5.
 
 

Desasosiego

Desasosiego

Quiero sentir al sueño llegar como vida, y no como reposo.

Fernando Pessoa: Libro del desasosiego.

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Cuando parte el día ella se va
No sabe a dónde ni yo lo sé
sólo desaparece llevándose sus ojos
 
Se cimbra el mundo
Se caen las cosas de tristeza
Precipitadas se hunden en la arena
que es la noche
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Solos 
a mi y pienso que a ella igual
se nos despelleja la sombra
Escribo solos y ojalá
significara libertad para alguno
 
Aprendo a hablar con el desasosiego
a decirle a las desazones
que enrumben el ensueño y dejen de torturar
Me ilusiona un instante su silencio
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Emprendo un viaje fantasmal
La balsa busca el rumbo por rincones
Aquí sonrió Ahí dejó un abrazo
Allá sopló un secreto
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Aún escribo en el desvelo:
al sueño lo destroza el bamboleo
desbocado hacia un mar de insomnios
Es un descanso detallarlos ¿Lo es?

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Ricardo Landa, 21 de abril de 2013. Imagenes: Pintura: Floriano Martins; Fotos de Raplh Gibson.

 

Los valores del ocio

Los valores del ocio (2)

Escribir

leer

espiar otros pasos

que cimbren las niñas de los ojos

perder el tiempo divertido

ganárselo a las saudades

olvidarse un poco del desempleo

y si me leyeran

de vez en vez

superar el angustiarme

con el silencio feroz e ingrato

de no tener la respuesta buscada

porque un sigilo así

tanta mudez

mata cualquier ocio.

Silencio que no sea el de los poemas

o el de la música de las estrellas

es como el aviso oscuro

del sueño eterno. 

Ricardo Landa, 17 de noviembre de 2010. Imágenes: Shirín Nehast: palestina; Internet: sierpe.