El quinto elemento

El quinto elemento

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(Columpio en un verso a verso

rudo o emotivo como un lobo

aunque a veces

una triste balada monocorde

colgada de los cuernos de un venado)

 

Poco a poco comprendió

qué tan tenue era su red,

apoyada en el cielo de un lado

y en el otro, en un espejo de agua.

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Ella creía ser un puente tembloroso

que en las madrugadas siente el paso

del viento solitario y beodo

que la cruza al regreso de la cama

de la insaciable hoguera.

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Y percibía al florearle el alba

el vaho ácido y salino del amante a tumbos

que se acodaba

sobre su barandal

soplando nubes del alcohol sobrante

derramadas en su sexo.

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Ella hubo de ser también

el destino y la morada

de un quinto elemento

con ojos y cuerpo de venado

de cuyas astas columpiaba

su tenue red de afectos.

 

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Como todo buen mortal

el venado se ha disuelto.

Es apenas un casi olvido donde

con nostalgia desprevenida

se recuesta la luna cuando mengua

para soñarse amparada

acunada y sostenida

en su vieja cornamenta

para volver a alzarse de su noche depresiva

creciente autónoma y serena

como la gallarda rosa

de estos que serán al fin

sus mejores tiempos.

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Ricardo Landa, 14 de agosto de 2011.

Imágenes: fotogramas y animacion del Filme : El quinto elemento de Lucc Besson.

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Embriagada la mar

Embriagada la mar

Viejo océano, oh, gran soltero

Lautréamont

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Embriagada la mar

va sumando tumbos,

golpeándose la frente en los peñascos,

hundiendo sus rodillas en el lodo,

sin que se disipe su sonrisa oceánica.

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Va feliz en su vértigo,

desabotonándose la blusa

canta a gritos su entusiasmo

y salpica con su espuma

el sueño de las nubes tendidas en la arena.

 

Tanto licor se le arremolina en los riñones,

olvidada del recato se levanta la falda

y orina sobre un faro hasta apagarlo…

mujer bajo las olas

que se desorienten todos,

que se hundan en mis senos,

que se sumerjan en mi vientre,

que me los coma a todos y empanzone,

que me humedezcan toda. Carcajea.

 

Se le cierran a la mar sus ojos,

recarga la cabeza en un islote

y se va quedando dormida, susurrando,

babea y adopta una mueca tonta,

completamente inútil, poética.

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Ricardo Landa, 27 de marzo de 2009

Imágenes: Foto de 1, Ola turquesa transparente del Mar Rojo; 2, Ola gigante; 3. Mujer bajo las olas; 4. Caballos en las olas y restos; y  5. pintura El caminante sobre un mar de nubes de Caspar David Friedrich

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