Su rostro es su nombre

Su rostro es su nombre

Cuál épica del sicariato

la de ocultar el rostro

del  pajarito

que canta como sus madres padres huérfanos y abuelas

En una vasija de barro

 

En desollarlos

en desaparecerles no hay victoria

Pírricos e impotentes

(esos estos aquellos)

mercaderes de carroña

 

Los  jóvenes no se pudren

Laten

como el pecho del jilguero

Laten

Migran todas las fronteras

No los encuentra quien no los ve

Germinan en la milpa

como yerbitas combaten la huella depredadora de los desolladores

los veo en mi cuaderno cada vez que leo

Su rostro

Límpido en nuestro espejo habla

 

La cara del niño

no se perdió en la Semefo

Carea la cara

del poder sicario gangrenado

pestilente

No pueden desollar al pueblo/ vean su cara

cambia su piel de bella salamandra/  Florea/

Al que leer enseña no lo borran

murmurándole

El báculo en que se soporta el culo gordo

fofo del poder

 

El culo del poder pendejo

luce despellejado por sus mentiras y cree que luce

 

Luce la fiera descarnada su Terror

Por sus uñas se agusana

La sangre de nuestros maestritos lo envenena

Esta  y la otra comunidad aprenden a leer en los postes y paredes

los  nombres de Julio/ Julio César/ Aldo y los de los 43 desaparecidos

Escriben las vocales sus alfabetizados cantando la consigna:

El pueblo organizado es la piel de los desollados, es el rostro de los desaparecidos.

 

¡Víiiiivos los quereeeemos!

Ricardo Antonio Landa, 10 de octubre de 2014. A 14 días de la desaparición forzada de 43 normalistas y la ejecución de 3 mas estudiantes de la Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero.

Imágenes: 1. normalistas de Ayotzinapa:foto ; 2. Somos memoria: gráfica; 3. Hijo te buscaré: manta; 4. Madres de normalistas en Museo exposición de Ai Wei Wei; 5. Normalistas contra cuartel de iguala: foto; 6. Ayotzinapa: María Pallares: pintura.

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Alabanza a una muchacha imposible

Alabanza a una muchacha imposible

1

No puede ser,

ella no está aquí

hace años murió

pero sus pasos

andan en este polvo,

se hunde apenas en el sillón

donde se deja caer, liviana,

con el plumaje mustio,

y se queda dormida de cansancio.

2

Descifro su presencia

en esta página azul

donde la noche se avecina.

3

Hacía falta que vinieras,

da tanta sed tu ausencia.

 

4

Al azar te trajo el viento, al azar

azotaba la ventana y la calma

de este encierro.

El siseo del lápiz

y el roce de mi mano en el papel

iniciaron este requiebro.

5

Las alas que te cubren

vienen húmedas,

habrás cruzado una tormenta

o volado desde el mar.

Ahora eres una caracola

con barro en las mejillas

y en los pies descalzos.

Quizás llovió en tu tumba.

6

Cuando te fuiste no pude verte,

no alcanzaron mis uñas

para encontrarte.

Me dijeron que estabas pálida

y contrastaba con tu cara

un hilillo de sangre.

No tenías alas entonces

¿quién las produjo tan tarde para el caso?

Pero te hacen más bella, pajarita.

 

7

Sé que no se remedian las alas rotas,

pero si te consuela,

cuando despiertes

me pondré de pié a tu lado

y saltaremos de gusto,

quién sabe si al albur

el viento nos levante.

8

Por ahora ella duerme,

es la hora en que los pájaros

sueñan el día que viene

y aprenden la canción próxima.

Yo la adivino leyendo sus labios

que musitan otro adiós

sin llanto ni pena ni muerte.

9

(Si lo imposible parece dislate

aquí queda esta alabanza,

a la visita breve de la muchacha

que trae alas para no quedarse,

sino como sombra de pajarita).

Ricardo Landa, 4 de mayo de 2009.

Imágenes: Gadhirian: Mimo;  Luna rosa; Tarkovski: El rezo, Rueda y muñeca; Internet: Mujer columpiándose; Modigliani: Desnudo; y de internet: Luna con velo de viuda.

Amo de ti las fronteras

Amo de ti las fronteras

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Amo de ti las fronteras,

Los linderos con señales de riesgo.

Tus clausuras al deleite ajeno

De quien cruza el umbral para manchar la duela.

 

Amar tus orillas es amar

Un lago imperturbable

Que percibe en silencio

El sitio y el asedio de mis juegos de lujuria.

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Orillas que se transforman

Al pintarles su perímetro

Con la tiza sangrante de mis labios.

Que florecen con un grafiti entre cada poro.

Que se abren, desprendiendo

Vapor de sus cálices dilatados,

O el jugo de tus ansias cuando me detengo,

Y pauso largo mi retorno al tiento.

 

Amo el conocer las cicatrices de los ultrajes,

Las huellas que te dejaron incursiones antiguas,

Las horadaciones y grietas

De cuando te diste dentro y fuera de tus límites.

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Las amo pues a través de ellas

Creo entender quién eres,

Saber o imaginar lo que ocultas

Y aprender a respetar lo que guareces.

 

Pero amo también el denuedo con que las palpo,

Las lavo, las descascaro, las podo,

Las erosiono con mi soplo,

Y con la nariz las bordeo.

No amo el que quedase piel entre mis uñas

Cuando temo que me sueltes al vuelo.

Ni amo la herida que derrama mi cabeza

Cuando necia golpea el zaguán de tu reposo.

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Porque cuando no me quieras tener, quisiera

Que me invadieras, que me inundaras con tu marea

Que me arrastraras vuelto espuma,

Hecho ramajes, un tronco sin raíz a la deriva

En tus efluvios, en tus marismas.

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Nada de forzar tus confines.

Si no te das tú como quieres,

Hazme afluente de amores disueltos,

No una lamprea que cuando besa, aprehende,

Mejor un recodo suave, leve,

En el que se retarde un instante

La insondable vertiente de tus aguas.

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Ricardo Landa: 10 de abril de 2009.

Imágenes de Flor Garduño con fotografías de diversas colecciones.

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Mi única palabra

Mi única palabra

Eres mi única palabra

No sé tu nombre

Juan Gelman

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Vamos a nombrarte

dijo dios a una de sus criaturas últimas;

aunque omnipotente, no halló la palabra única:

 

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Habichuela blanca

 

Agua del último llanto

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Eucaristía de mis pecados

 

Insomnio del orfebre

 

Árbol de un desconsiderado invierno

 

Remedo del vacío de la materia

 

Diente de leche

 

Pálido ocaso

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Enardecido charco del verano

Viajera de mis vértigos

 

Pan de coco y menta

 

Deshielo interminable

 

Hoguera del desierto

 

Espejo de un gato tristísimo

 

Luz zambullida en el petróleo

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Eclipse en un trago de vino oscuro

 

Bocado de queso en el paladar de un dios pantagruélico

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Uña asomando en el calcetín roto

 

Balsa de yeso

Botón con cíngulo de niebla

 

Hueso del triste roído hasta la agonía

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-¿Por qué no te ponemos Luna

y se acabó con tanto verso? Dijo

dios impaciente y burocrático

al satélite que iba y venía, mes

con mes, en la espiral del tiempo

hasta la ventanilla del registro,

sin obtener esa cédula de identidad

que las criaturas traemos

para que nadie nos detenga por extrañas.

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Ricardo Landa, 22 de noviembre de 2008.

Imágenes de Man-ray, analines= Ana Landa, Haskins y Leonardo da Vinci.

estudio para el ángel de la virgen de las rocas de Leonardo da Vinci 

 

Ombligos

OMBLIGOS

ODALISQUE IN PANTS

1
En el centro del cráter
se levanta otro volcán de fuego:
es el botón cortado de tu ombligo.

2 araki pez y embarazada
Del ombligo sobresale
un grifo de agua dulce
que tu cántaro vierte
cuando el suave pié izquierdo de tu huésped
tamborilea tu abdomen.

3
Robert Maplethorpe alumbra tu ombligo,
disuelve apenas la luz de tu pezón izquierdo,
asombra con la sinuosidad de tus caderas
y el abismo cálido de tu vientre.
El foco del fotógrafo mapea los puertos del gozo
y nutre mi borroneada carta de navegación.

Poema+de+Rosario+Castellanos_+Imagen+de+Flor+Gardu%C3%B1o_+Noctambulario+blogspot_+Mayo+2009

4
Para tus labios
todas las lluvias todos los torrentes
para tus senos
minuciosas misiones a la cúspide
para tus ingles
el obsequio fresco del viento sur
para tus hendiduras
los coyotes del desierto olisqueando
para tu ombligo
una primera gota derramada
pero para tus hombros
la infinita mirada al horizonte.

ombligo detalle Birth_of_Venus-Botticelli

5
Ese dedal que llevas
como blanco y centro de tu costura,
envolvía su índice y su uña
mientras contaba en tu abdomen
las sílabas de su abrazo
y pegaba tu espalda en su pecho,
internándose cuanto más podía
en busca de un ritmo
tembloroso y suave
para sus versos.

Ricardo Landa, 2000. Imágenes: Henri Matisse: Odalisca; Araki: Pez y embarazada; Flor garduño: mujeres en un cielo de flores; Boticelli: detalle ombligo de El nacimiento de Venus; Quino: Ombligo de Mafalda.

ombligo mafalda images

Tatuada en la espalda

Tatuada en la espalda

Me inclino tan sencillamente, que el cielo puede reflejar

esta espalda tatuada de hábitos terrestres.

Juan Bañuelos: Salmo del agua que duerme como un ojo

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Llevo tatuada en la espalda la vida
en su cama de tablas,
en su camisa de manta,
con la punzada del petate,
con el oleaje abrupto de mi colchón de pobre.

Lleva inscrita la mano pequeña de mi madre
y el áspero cinto paterno.
Trae el callo del pupitre
y de las reglas de obediencia.
Disfruta el muelle de la butaca
en que todavía me hundo, ahíto de imágenes,
perdido en una matinée perenne.

Lleva las bocas amantes y sus dientes,
el arañazo de mil fiebres,
el desgrane del sexo boca arriba,
lijada por las sábanas
donde lloviznaban pezones
y caían rayos de los vientres
alzándome al cielo, cual serpiente invertebrada.
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Aún supura el agua bendita,
emponzoñada por las púas del remordimiento.
Le hincó un surco el tolete
y le irrita todavía el empujón del uniforme.

Se impregnó de arena y de espuma
en playas morenas y en las de pepitas de oro.
Cala el vendaje en las costillas blandas.
Le estallan en sangre treinta lunares,
avisos de la fuga de los pájaros,
si no canto, si no escribo, si me rindo.

Le quedan las huellas de las mochilas
que retaron mis riñones.
Queda el filo de los libros que creí leer soñando.
Guarda la inmersión suave de los senos,
y el abrazo de almohadas emplumadas,
mis leales compañeras en la bruma.

Y permanece el servir de cabalgadura
de frutos y deshijes
que ahí aprendieron a otear el horizonte.

Y la llovizna y el soplo frío y el sol,
ahí están marcados como el miedo
y el temblor de las angustias y tanto denuedo.
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Entre las heridas por la retirada
de ojos y corazones,
la tatuaron los fuetes de silencios,
ni siquiera el ninguneo duele de ese modo:
los silencios son ácidos
con los que oscurece a sus castigos el olvido.

Si los ángeles carecen de espalda
y apenas vemos lo excelso de sus alas,
yo en cambio cargo en la espalda una piedra
que ya vence mis rodillas.

Me arrojo a comenzar de nuevo,
la levanto en vertical,
abierta a abrigar la uña de cuanto venga,
siempre que sea para existir libre,
con el afán modesto de enamorar la vida.

charlot de espaldas

Ricardo Landa, en la víspera de 2010. Imágenes: Alberto Durero; Arañazo espalda, internet; Man Ray;  y Charlot de espaldas, Ch. Chaplin.