Un vaso de agua en una tormenta

Un vaso de agua en una tormenta

Horacio es como un  vaso de agua en una tormenta

 La Maga, Julio Cortázar, en Rayuela, cap. 17

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Te quiero tanto
Como al caballito de juguete que te inflama los pezones
Al surco 268 (¿?) de un Parker que se raya
Al estropicio que causa tu mirada
A tu voz sin erres que se me atora en la garganta
Al Pont des Arts por donde nunca pasamos abrazados
(Y tú sí Maga, clocharde, y desembocabas ahí con tu delgada silueta
En busca del fondo del Sena)
Al color de Jawlenski (¿qué pensaría Cortázar?) y al de Miró
Y a la voz de la Juliette y a tus dolores de huesos y a tus zapatos rotos tan perfectos
Y al móvil que ayudabas a Horacio a pintar
Y a la máscara con que te apersonas y
Al Poe primer autor citado en el casillero 41 de Rayuela
 
Toco tu boca
De deseo
De ventanita Braque
De elección del grito
De ansia y azar que coinciden
De dibujo en el agua
De nostalgia con la lluvia y ay del reuma que endurece los labios
De mohína en la madrugada sin cigarros
O cuando me salgo del abrazo y me caigo
 Cortazario - Julio Cortazar - Graffiti Stencil (16)
Navego una barca egipcia
Cuando vas alegre con tus remeros balseando
Cuando recuerdas el sabor oculto en algún beso
Cuando te meces en la hamaca o cuando se mecen los álamos
O cuando los tablones mecen el cuerpo semidesnudo de tu copia circense
Y ninguna sombra cubre tu barca egipcia que nos rebasa rebosante de sonrisas
Y tanto cuando que de tan efímeros te subliman
 
Para que el corazón no se levante como testigo en contra mía repito:
Mi diagnóstico es sencillo/sé que no tengo remedio.
Horacio recordó a Betinoti el payador de ese vals irresistible.
Como el club de la serpiente digo
Es más fácil entender a Horacio por sus citas
Que por sus meandros personales.
 
Y ese suplicio de no creerse en armonía
Sólo tú Maga lo traduces:
Horacio es como un  vaso de agua en una tormenta.
 
Y lo bebes, a sorbos lo bebes, y lo rellenas de tormenta.

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Ricardo Landa, 28 de junio de 2013. A los cincuenta de Rayuela. Imágenes: rayuela o tiera y cielo; Cortazar e I. Dunlop.

 

Humildes y altaneros

Humildes y altaneros

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Los humildes
aprendieron a escuchar la palabra
en el vientre de sus madres,
por eso no suben la voz
hasta que su dignidad
los bautiza de insurgentes.
 
En cambio, las y los soberbios
ostentan su voz de mando,
sea que llamen al perro,
maltraten a la servidumbre
o al que crean será su alumnomadre payasita 043n1soc-1_mini
o súbdito permanente.
 
Pero la humildad se pega
y crece pujante
desde el vientre del país,
por lo que los perros muerden,
ya no se dobla la que sirve por un salario,
y al que estudia no le alumbra
ni espanta la ronca
o la tipleada voz de los altos profesores,
sátrapas y mandones.
 
Las y los sencillos,
muchas veces despojados,
convierten sus manos
en cuencas de ríos de frescura
y pueden con los pechos
inventar sonajas, tambores y cántaros de leche
para sus amantes e hijos.
 
Por contra, los soberbios y mandamases
esperan, inútiles, que una botella,pole_dance
la cuchara o aquel vaso,
tan comunes instrumentos,
se les rindan a su boca,
les suplan las manos y por algunas monedas
colmen ese vientre
que se les hincha, se les pudre
y, al final de su mito, se leprosa.
 
Usos humildes y sabios por unos
del hermano plato y de la amiga silla,
frente a los abusos de altaneros
que aún sueñan que caerán parados.

Ricardo Landa, 15 de mayo de 2013.

Imágenes: Buster Keaton: Convictos;

Foto  de La Jornada, madre payasita;

Pole dance, en ópera Héctor Berlioz; Antonio Turok: Semilla.

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Primeros acompañamientos del día

Primeros acompañamientos del día

 

Tersa,
la meseta de tu frente,
libro.

Dulce,
tu voz de María,
Pergolesi.

Leve,
el abrazo de tu cuerpo,
cobija.

Clara,
la agonía de la noche,
párpados.

Húmeda,
la visita de tus labios,
vaso. 

Fresca,
tu palabra en mi oído,
poesía.

Tenue,
el aroma de tu pecho,
olvido.

Ricardo Landa, 16 de octubre de 2011. Imagenes: Todas las mañanas del mundo, filme y de la internet: libro abierto.