OMERTÁ

Omertá*

Yo me rebelo contra los tres mandamientos del neocapitalismo,
que son: votar, callar y ver la televisión.
Pedro Casaldáliga

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Conspira en el umbrío
la mirada oblicua,
la mejilla que se tuerce,
el dedo que tapia la boca,
el aura de lo intocable,
el bostezo del escritorio.

Conspiran de esos modos
unos y otros poderosos
que, recusantes y asimétricos,
nos recluyen en la mudez
y nos obligan al sigilo. omerta

Conspira en el umbral en tanto
el aviso de unos labios entreabiertos,
una nubosidad que se distiende,
un alerta desde la palma limpia
que sin suavizarse por entero
sólo da la señal discreta del ya se puede.

Conspira así el silencio subversivo,
la anunciación del parto de la rebeldía,
la construcción de la montaña
en el debajo y en silencio.

Conspira ya en el amanecer
la línea de luz tibia
que deshiela agua, verdores y capullos;
el dar el paso fuera de uno mismo
y exponerse ataviado de otras caras,
andar sin coraza aunque avispado.

Conspira el camaleón cambiándose de blusa.

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Conspira en los senos de los pueblos
la montaña, la creciente del arroyo,
el ave de las variaciones de Bach y de Vivaldi,
el destacamento de avanzada
de unos ojos que ven y nombran
al amor que resguardaban en las sombras.

Sin conspiraciones afectadas,
lejos ya de sellos y candados,
la omer’ta rebasará a la mafia
del Poder en el silencio
y saldrá a la plaza a conspirar
desde mil cabezas con el ánimo,
la sonrisa y la esperanza,
tan comunes en los barrios y en los pueblos.

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Cómo mejorar esos abrigos,
esos techos cálidos,
esas balsas que navegan
hasta hundir en lo vano de la historia
al régimen que ordena
votar, callar y ver la tele. per-anderson-litografia-cam-suenos3

Y dados en gastos,
los sencillos insurrectos,
como hubieron de hacerlo
en Teherán, en Atenas o en Lisboa
-convocados desde sus móviles
o desde sus gritos de hambre
y cólera en Puerto Príncipe-
cantan lo que cargaban
escondido en un pañuelo:

no se calla al amar
no se calla a la mar
no se calla la mar
no se calla amar
no se encalla al mar
no se cae al amar
los días son la noche
y las noches dan el día
ni se estancan ni se enmudecen:
la mar y el amar aguardan
el derrame de sus noches
con una sorpresa eficaz…
un buen día de estos.

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Ricardo Landa, 7 de diciembre de 2010.

Foto: La Pedrera, Gaudí, Ana Landa.

*Omertá = Omer’ta, del italiano: código del silencio, practicado por la mafia; conspiración de silencio. En psicología se aplica: callar desagrados y agravios por conservar mandamientos, códigos y normas de familia, pareja o grupo social enlazado como red de apoyos, de abusos y de afectos. En términos sociológicos
correspondería a una de las formas de la violencia simbólica: justificar agresiones y daños a nosotros por norma o mandamiento convenido o asumido como propio.

Imágenes: Omertá, foto; Omerta, logo; Vincent Van Gogh: tres pares de zapatos,1886-1887; América rebelde grabado, foto; Per Anderson, Litografía  de sueños; Analines: Grafiti en San Cristóbal Las casas , Chiapas; Portada de la Película Omerta de Pavel Giroud.

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La correccional

La correccional

Dejen ustedes. Mi canto está mal hecho

como esta verdad, que está mal hecha.

Antonio Gamoneda: Cuestión de instrumento.

 

Busca los ojos de la madre
y el padrastro los eclipsa
busca la moneda del patrón
que mal paga su cansancio
busca la sonrisa de la maestra
pero la lección le dice
cuánto cala el silencio

Grita entonces
en la casa y en la escuela
en la panadería y en la iglesia
grita como perro 
que así le gritan
le echan agua y apalean
Decide morder
aullar y orinarse
sea en la harina
o en el bautisterio

Lo echan lo encadenan
le ponen en calabozo
de correccional
reza porque le obligan
canta desde el hígado
su dolencia

Raspa el hambre
el peltre en el hospicio
raspa el dolor 
en el piso de la letrina
raspa la cobija la nariz
con su podredumbre
raspa la oreja
el timbre que le ordena formación
a los muchachos

Y el muchacho llora
por la suela del zapato
llora por las costras
de sus codos
llora por el gis
que mastica cuando aprende
a dividir un pastel
en el pizarrón
entre cientos de bocas
saboreándose

Llora rabia el puño del muchacho

Y cuando escapa
lo espera el golpe del viento
sobre su cabeza a rape
lo espera
el silencio que lo echa de su casa
lo espera
la puerta parroquial
que lo tiene por bastardo
lo espera
la noche su amplio
y húmedo tejado
lo espera la luz de las patrullas

El muchacho escapa
del peltre del hambre
de la letrina y sus olores
de la cobija
y de las vidas que se pudren

Es un puño que corre
de sus miedos

Huye de la corrección con sangre
Aunque lloran sus zapatos
corre
         imparable escapa.

 

Ricardo Landa, 21 de junio de 2012. Imágenes: Murillo, fotos de muchachos y niños presos y cartón de Ahumada: Drogas.